miércoles, 9 de julio de 2014

Control de esfínteres: ¿Estamos sacando los pañales demasiado pronto y sin respeto?

Foto: Disciplina Positiva

Mi hijo en breve cumple 2 años: lo cual significa que ya me acechan las preguntas del tipo ¿En el verano ya podría dejar el pañal, no? Incluso ya le regalaron una amplia variedad de ropa interior miniatura.

Al principio esta invasión me produjo rechazo, angustia y un millón y medio de preguntas. ¿Cómo se supone que se enseña eso? Por suerte para mi salud mental fui recolectando información sobre el tema, data que pretendo resumirles con el único fin de que podamos enfrentar esta importante fase en la vida de nuestros hijos de forma respetuosa para ellos y para nosotros como padres.

Laura Gutman dice que hemos impuesto a los niños el control de esfínteres alrededor de los dos años de edad, y con esto lo hemos convertido en un problema. Tan simple como eso. Ella, de hecho, asegura que si observáramos sin prejuicios el proceso natural, estaríamos ante la evidencia de que los niños humanos la realizan después de los tres años, algunos después de los tres años y medio, o incluso después de los cuatro. "Sacar los pañales porque “llegó el verano”, decidir que ya tiene dos años y tiene que aprender, responde a la incomprensión de la especificidad del niño pequeño y de la evolución esperable de su crecimiento. (...) Controlar esfínteres no se aprende por repetición, como leer y escribir. Se adquiere naturalmente cuando se está listo, como la marcha o el lenguaje verbal." Incluso relaciona quitar el pañal antes de tiempo con problemas de enuresis (hacerse pis encima) en chicos más grandes.

El pediatra Carlos González, por su parte, opina algo muy similar: "(...) aprender a no hacerse pipí encima, lo mismo que aprender a caminar, a sentarse o a hablar, son cosas que no requieren estudio ni enseñanza. Cuando los padres hacen algo, cuando sientan al niño a ciertas horas en el orinal, cuando le obligan a estar sentado hasta que hace algo, cuando le riñen si se lo hace encima, a la larga el niño aprenderá también a ir al retrete, pero será desgraciado en el proceso (y sus padres también)."

Él recomienda explicarle al niño lo que se espera de él: «Cuando tengas ganas de hacer pipí o caca, avisa. » Pero no caer en el típico error de preguntar cada 5 minutos  el famoso ¿querés hacer pis? ni tampoco obligarlo a sentarse en la pelela y mucho menos burlarse o castigarlo si tiene un "accidente".

La pediatra Ana Ghea va por el mismo camino: “el control de esfínteres no es algo innato en sí, depende de un sistema anátomo-fisiológico, que requiere un período de maduración propio de cada chico. Son ellos los que a través de algunos indicios, como por ejemplo que se molesten cuando tienen caca o mucho pis en el pañal, que se escondan en algún lugar para hacer caca, o que suelan imitar a sus padres o hermanos y se sienten en el inodoro, aunque sea para jugar, nos van a decir cuando están listos”.

Nayeli Herrera (Guía de Mamá) nos da este listado muy bueno de señales para que sepamos cuándo nuestros hijos están preparados; y algunas recomendaciones para acompañarlos de la mejor forma posible. Se las copio:

Señales Fisiológicas
- El niño toma ciertas posturas
- Hace gestos
- Camina con las piernas un poco abiertas
- Brinca con los pies juntos
- Sube escaleras alternando ambos pies
- Se toca sus genitales
- Esta inquieto

Señales de Madurez Neuronal (en esta etapa ya debe haber un dominio del lenguaje)
- Se esconde tras un mueble
- Empieza a avisar de que quiere hacer pis o caca
- Es capaz de detectar la sensación de hacer del baño y retiene sus esfínteres
- No se deja cambiar el pañal y lo tienes que corretear por la casa

Señales Emocionales
- Ya no quiere usar el pañal y pide que se le retire
- Acepta una nueva responsabilidad sobre sí mismo, sobre su cuerpo e higiene personal
- Te da la mano voluntariamente para ir al baño sin presión
- Es capaz de encadenar las acciones que supone ir al baño: decir que quiere hacer del baño, caminar hasta el cuarto de baño, bajarse el pantalón, sentarse, etc.
- Desconectar del juego para ir al baño
- Tiene curiosidad por ver a los mayores y los empiezan a imitar

¿Cómo puedo acompañarle respetuosamente y sin presiones al detectar sus necesidades y emociones?
- Con preguntas y afirmaciones, es decir, si observas que ya es el momento dile: “Ya vas a hacer del baño, ¿verdad?” Esto le ayudará a asociar su estado emocional con la sensación de hacer del baño.
- Ofrecer el baño: “¿Quieres que vayamos al cuarto de baño para que hagas ahí?”
- Reafirmándole: “Si te anda de la pipí o popó avísame, cariño!” De esta manera, le ayudas a identificar su necesidad sin presionar.

¿Qué actitudes y comentarios evitar durante este proceso?
Sin ser pasivos pero, tampoco agresivos podemos expresar nuestra opinión y defender a nuestros hijos de comentarios propios y ajenos que afecten sus emociones como:

- ¿Tan grande y todavía usas pañal?
- ¡Este niño huele feo!
- ¡Ya deja los pañales, ya no eres un bebé!
- ¡Ya te dije que hagas en el baño, porque no me entiendes!

Actitudes Inapropiadas:
- No regañes a tu hijo si se hace encima
- No premies o castigues si hace o no en el inodoro
- No lo obligues a permanecer sentado con un libro o cuento hasta que haga del baño
- No grites si hace fuera del baño y moja la casa
- No establezcas horarios
- No lo compares con otros niños

Como dice la psicóloga Rosa Jové, los pañales los ponemos los padres por comodidad, seamos respetuosos al quitarlos y consideremos las necesidades de cada niño. Estuve leyendo además muchas experiencias de otros padres de diferentes países (en algunos grupos a los que pertenezco) e invariablemente todos relatan más o menos lo mismo. Muchos probaron quitar los pañales a los 2 años, vieron que no era momento, esperaron y casi a los 3 (a veces antes) sus hijos solos empezaron a pedir ir al baño. Creo que nos falta paciencia y confiar más en nuestros hijos (un mal común de nuestro tiempo: la ansiedad y el querer todo YA, ¿no les parece?).

Espero que estas herramientas los acompañen facilitando la transición. Y si las presiones externas son demasiadas a mí me gusta mucho decir cosas del estilo "Ya no se usa más sacar los pañales a los 2 años", "En otros países los pañales se sacan a los 3" o "Está comprobado que si un niño deja los pañales más tarde no tiene problemas de control de esfínteres cuando es mayor". Y si la cosa se pone muy densa, siempre podemos citar a algún pediatra, a la OMS o a Wikipedia, ya que estamos.

¿Quieren compartir su experiencia?

martes, 8 de julio de 2014

Abrigate porque te vas a resfriar y los mitos del invierno


Cada invierno me acuerdo de un programa de Discovery Channel donde los cazadores de mitos recordaban que para enfermarse hay que estar en contacto con virus y bacterias y que la estación fría sólo colaboraba en algunos aspectos, por ejemplo pasar la mayor parte del tiempo en lugares cerrados sin ventilación (que obviamente fomenta el contagio). ¡Ni hablemos de los transportes públicos!

Particularmente yo detesto el frío y con tristeza noto que las plazas se vacían, los padres le huimos a las bajas temperaturas con terror, las abuelas siguen repitiendo "abrigate porque te vas a resfriar", los chicos salen a la calle prácticamente sin movilidad (cual Maggie Simpson) y el invierno se convierte en una tortura para todos.

Por casualidad llegué a Proyecto Sandía, una web que aplica el pensamiento crítico a la ciencia y me encantó esta simple explicación: "El resfrío, catarro o resfriado común, es una enfermedad causada por la infección de un virus (...) Entonces, si el resfrío es una infección viral ¿Por qué tenemos que abrigarnos? No es necesario hacerlo, ya que se trata de otro mito urbano. (...) Cuando agarramos frío por estar poco abrigados, porque se larga a llover de forma desprevenida, o por lo que sea, puede suceder que se inflamen las vías respiratorias y produzcan más mucosidades, pero sólo sucede en el día o al día siguiente, y no hay ninguna infección viral de por medio."

¡Así que me quedé sin excusas! ¡A disfrutar del aire libre también en invierno! ¿Qué les parece?


lunes, 7 de julio de 2014

Convertirse en madre


A veces es muy duro convertirse en madre.
Sí: vale la pena.
Sí: es la experiencia más poderosa que puede llegar a vivir una... mujer.
Sí: nada te marca tanto como el momento en que sostienes por fin en brazos al hijo que acaba de salir de ti, deliciosamente sucio, húmedo, caliente, y te mira a los ojos como diciendo: te conozco.
Pero es duro.

Y no sólo se trata de la falta de sueño, de las secuelas del parto, de los cuidados que demanda un recién nacido (¡tan pequeñito y tan exigente!), ni siquiera del cóctel de hormonas que te deja turuleta hasta varias semanas después. 

Tampoco la falta de experiencia y la incertidumbre acerca de si lo estás haciendo bien o no, ni las propias dudas y comentarios de familiares bienintencionados pero que no hacen sino disparar tu propia inseguridad, tu miedo.
Es bastante más que eso. Es la ruptura total y repentina con tu propia identidad, con aquello que hasta el momento de parir te había definido: tus proyectos, tus ambiciones, tu trabajo, tus amigos, tu cuerpo, y todo aquello que llamabas tuyo. Tu tiempo. Tu vida.

Es mirarte al espejo mientras tu criaturita está prendada a tu pecho, y no reconocerte.
¿En qué momento te convertiste en esta mujer ojerosa que no tiene un minuto ni para darse una ducha? ¿Quién es ella? ¿Quién eres ahora?
Sigues siendo tú, sólo que una versión más grande de ti misma. Pero al principio no lo sabes. Al principio no te encuentras. No hay nada que logre vincular esta nueva vida tuya de cambios de pañal, tetadas a deshoras y canciones de cuna, con aquella otra vida que parece tan remota, aquella en la que ibas y venías a tu antojo, disponías de tu tiempo y te pertenecías.

Porque, claro, todo tu ser es ahora para otro. Y ese otro se está alimentando de ti, no sólo de tu leche, sino también de tus caricias, de tus canciones, de tus palabras, de tu calor. Y el tiempo pasa, desde luego que pasa. Llegará el momento en el que, sin darte cuenta casi, las tomas se acorten y las horas de sueño nocturno se alarguen. Tu bebé aprenderá a sostener la cabeza, luego a darse la vuelta, luego a gatear. El día menos pensado te regalará una sonrisa y pensarás que todo el esfuerzo ha sido poco. Un día te dirá mamá. Lo verás correr en el parque, subirse solo al tobogán, jugar con otros niños, garabatear las primeras letras que te mostrará orgulloso. Y por nada del mundo querrás cambiarte por esa otra que eras, y que tan poco sabía acerca del amor.



Vivian Watson Molina
(Fuente: Una Nueva Maternidad de la Editorial Ob Stare)

domingo, 6 de julio de 2014

¿Dónde comprar libros sobre crianza respetuosa en Argentina?


En mi opinión en Argentina aun tenemos un largo camino por recorrer en relación a temas como la maternidad consciente, la lactancia, la crianza respetuosa y el parto y nacimiento respetados. Suele haber poca difusión en los medios tradicionales, si bien de a poco y tímidamente van apareciendo algunas notas y también algunas "celebridades" van anunciando públicamente una posición defensora de estas cuestiones.

Cuando me adentré en estas temáticas tan apasionantes me costó encontrar libros, muchos los conseguí en PDF o incluso escaneados (gracias a varias páginas web de España). Hoy por suerte es un poco más fácil.

Les dejo 3 sitios donde pueden comprar online y que envían a todo el país. Los precios en los 3 sitios van de los $100 a los $200.

¿Qué es? Una librería online. No tiene gran variedad pero van sumando material.
¿Qué encontramos? Libros muy buenos y difíciles de conseguir como Crecer con confianza de Justine Mol, El niño feliz de Dorothy Corkille Briggs, gran variedad de libros de Laura Gutman, Dormir sin lágrimas de Rosa Jové, El increíble universo del recién nacido del pediatra argentino Jorge C. Martínez.
Hay que saber buscar y leer el extracto de cada libro o sus comentarios, porque también hay muchos libros de crianza autoritaria que no comparto en absoluto.

¿Qué es? Un sitio totalmente destinado a contribuir con el bienestar de la mujer y la familia. Crea, edita, publica y difunde textos sumamente interesantes sobre parto, lactancia, maternidad, educación, bienestar, crianza.
¿Qué encontramos? Una buena variedad, entre ellos autores altamente reconocidos como Carlos González, Michel Odent y Rosa Jové, y una amplia variedad de libros sobre el parto. Dato extra: es el único sitio donde encontré libros infantiles que abordan temáticas como la lactancia.

¿Qué es? Es una empresa que tiene como objetivo diseñar y comercializar elementos que favorezcan el vínculo mamá-bebé (portabebés, indumentaria para la lactancia, libros, entre otros). 
¿Qué encontramos? Mucho material, realmente. Es el portal más completo que encontré. Tiene casi todos los libros de Carlos González, Michel Odent y Laura Gutman, libros de autores argentinos como Juan Miguel Hoffmann (Los árboles no crecen tirándoles de las hojas) y el pediatra argentino Jorge C. Martínez (incluyendo su libro sobre bebés prematuros, que es excelente), material sobre maternidad, parto, bebés, lactancia, estimulación, embarazo, niños con sobrepeso, pegagogía y educación, terapias alternativas, niños con capacidades diferentes, crianza, actividades creativas, paternidad, alimentación.

¡Buena lectura!

viernes, 4 de julio de 2014

La importancia del juego en la niñez



¿No sienten que vivimos en una época que le exige mucho a los chicos? Cada vez más temprano tienen actividades todo el día y, en muchos casos, al llegar a casa además tienen tarea de la escuela y poco tiempo de juego.

Tenía este tema en la cabeza y se me ocurrió consultarlo con mi amiga Daniela Ferazzini (*), que además de ser Licenciada en Psicología, tiene mucha experiencia con chicos y coordina el Taller de juego terapéutico para Niños.

Les dejo sus palabras y los invito a que reflexionemos juntos.

"Es cierto, los tiempos cambian y las costumbres también. Hoy en día la mayoría de los niños tienen agendas más cargadas que algunos adultos: el jardín o la escuela (en algunos casos de doble jornada) y luego actividades para que “descarguen” o aprendan diversos idiomas o deportes o técnicas y… ¿Cuándo juegan libremente? ¿En los recreos? No duran más de media hora en total. ¡Pero en clase hacen un montón de juegos! 

La realidad es que la mayoría de las actividades que realizan los niños en la escuela tienen apariencia o cobertura lúdica pero el verdadero objetivo de estas actividades es pedagógico.

Incluso los dibujos animados han cambiado. Hoy Mickey Mouse no persigue a Minnie para jugar juntos, o hacer travesuras con Pluto y el pato Donald. Estos personajes se juntan a buscar la mouske-herramienta correcta ¡para resolver problemas! 

Los dibujitos animados dejan de ser un espacio libre para la imaginación, ya no puede pasar cualquier cosa. ¿Se acuerdan de los agujeros negros del correcaminos, de esa especie de alfombrita removible llena de magia? Bueno, eso ya fue, no existe tal cosa y encima ¡no nos enseña nada!

“En el juego, y sólo en él, pueden el niño o el adulto crear y usar toda la personalidad, y el individuo descubre su persona solo cuando se muestra creador.” D.W. Winnicott

Ocurre que a veces el jugar e imaginar se asocian con “perder el tiempo” principalmente cuando esta actividad la realiza un adulto, pero también con los niños. ¿Perder el tiempo en nuestra época no está muy bien visto, no? Todo se trata de acortar plazos, acelerar la productividad, ganarle al reloj, etc.

Mi intención aquí es resaltar la importancia, la necesidad indispensable de que un niño juegue por puro placer, sin ningún otro objetivo o meta que el mismo jugar.

¿Y si en vez de pedirles a nuestros hijos que sean más adultos nos hacemos un tiempo para ganarlo con ellos y jugamos como niños por un ratito? ¿Cómo se hace? 

A muchos papás se les dificulta e incluso algunos dicen no saber cómo jugar con sus hijos, pero la respuesta está en los niños. ¡Ellos saben bien cómo jugar con un adulto! Lo principal es soportar el vértigo del dejarse llevar por el “Dale que éramos (…) y hacíamos (…)” y así convertirse y hacer cualquier cosa por un ratito: un superhéroe, un perrito, la seño, o ser el hijo de nuestro hijo o jugar a la lucha y dejarse matar: ¡total es de jugando! Lo importante es no intentar que haya allí algo en relación a un aprendizaje, que los niños sean realmente libres de crear ese mundo de fantasía tal cual lo necesitan. 

Por último, considero que lo mejor que le podemos dar a nuestros hijos no es la mayor cantidad de juguetes ni los más caros, sino un ratito de tiempo con ellos, juguetes que se puedan romper sin culpa, y brindar materiales que se puedan transformar usando la imaginación (telas, cartones, broches de ropa, lanas, etc.), o mejor aún ¡construir juguetes y cuentos con ellos!"

¡Cuántas veces nos pasa que a nuestro hijo le regalan un juguete carísimo y lo más usado termina siendo la caja! 


Me encantó la revalorización que Daniela hace sobre jugar como chicos, al principio puede resultar raro pero es totalmente liberador. Y nunca había pensado en cómo han cambiado los dibujos animados, realmente me quedo pensando. ¿Y ustedes?


(*) Daniela Ferazzini es Licenciada en Psicología (UBA). Además, es concurrente del equipo Infanto-Juvenil del C.S.M. N° 3 Dr. Arturo Ameghino. Realiza tratamientos individuales y grupales para niños, adolescentes y padres. Para contactarse: d.ferazzini@gmail.com,  jugandoeneltaller@gmail.com click acá.

jueves, 3 de julio de 2014

¿Qué piensan los bebés?


Una amiga me envió una conferencia brillante de Alison Gopnik (*) llamada What do baby think? y no puedo menos que compartir con ustedes algunos de sus pensamientos.

Ella comienza mostrando la foto de un bebé: "¿Qué sucede en la mente de este niño? Si se hubiera hecho esta pregunta hace 30 años, la mayoría, incluyendo psicólogos, habrían respondido que este niño era irracional, ilógico, egocéntrico y que no podría comprender otros puntos de vista o comprender la relación causa y efecto. En los últimos 20 años la ciencia del desarrollo (infantil) ha invalidado por completo esa idea. Así que ahora, de alguna manera, creemos que el pensamiento de este bebé, es como el pensamiento de los científicos más brillantes." 

¿A ustedes nunca les pasó que les dijeran algo así sobre sus hijos? La idea de los bebés y niños pequeños como seres irracionales que no saben lo que quieren aun persiste. 

Alison Gopnik sostiene que los bebés están diseñados para aprender y lo demuestra con una breve explicación de nuestra historia evolutiva. Nos dice: "De hecho, el cerebro de los bebés parece ser la computadora mas poderosa de aprendizaje del planeta. (...) Y en los estudios que hemos estado haciendo en mi laboratorio, hemos demostrado que los niños de 4 años son mejores que los adultos en averiguar una hipótesis poco probable ante la misma tarea. Así que en estas circunstancias, los niños están usando estadísticas para comprender el mundo. (...) Y han surgido recientemente un montón de estudios interesantes que han demostrado que el juego es, realmente, una especie de programa de investigación experimental." 

Me gustaría retomar el tema del juego en particular en otro post, me interesa sobre todo que nos centremos en el funcionamiento de los cerebros de los chicos. "Yo pienso que los bebés y los niños parece que tuvieran un linterna de la conciencia mas que un reflector de la conciencia. Por eso, los bebés y los niños son muy malos para concentrarse en una sola cosa, pero son muy buenos para tomar información de muchas fuentes diferentes a la vez. Y si observan sus cerebros, los verán inundados de neurotransmisores que son muy buenos para inducir el aprendizaje y la plasticidad (...)"

"Entonces, ¿qué se siente siendo un bebé? Es como estar enamorado en París por primera vez, tras haber tomado tres expresos dobles. (Risas) Esa es una fantástica manera de vivir, pero les hará despertarse a las tres de la madrugada llorando. (Risas)" 

Creo que la comprensión del funcionamiento del cerebro infantil que ha surgido en los últimos años echa por tierra científicamente todas las falsas creencias de antaño, como que cuanto antes mejor adaptar a tal cosa a un niño, que se mal acostumbra a los brazos, que debe "aprender a dormir", que los bebés son seres puramente instintivos sin racionalidad y mucho más. 

Rosa Jové, por ejemplo, en su libro Dormir sin lágrimas ha explicado desde una mirada interdisciplinaria cómo se forma el cerebro en un bebé y de qué modo (atroz) le afecta en su desarrollo el dejarlo llorar sin consuelo como método para "enseñarle" a dormir. También retomaré este tema específico en otro momento; pero considero que comprender sus cerebros debería llevarnos, indefectiblemente, a ser más respetuosos con ellos. 

Gopnik resume sus ideas de este modo: "Es bueno ser adulto. Podemos atarnos los cordones y cruzar la calle solos. Y tiene sentido que pongamos mucho esfuerzo en hacer que los bebés piensen como los adultos. Pero si lo que queremos es ser como esas mariposas, tener mentes abiertas y dispuestas al aprendizaje, imaginación, creatividad, innovación... tal vez, por lo menos a veces, deberíamos lograr que los adultos empiecen a pensar más como niños."


(*) Alison Gopnik es profesora de psicología y profesora asociada de filosofía en la Universidad de California en Berkeley. Es una líder reconocida internacionalmente en el estudio del aprendizaje y el desarrollo infantil y fue la primera en argumentar que la mente de los niños podría ayudarnos a entender profundas preguntas filosóficas.