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miércoles, 11 de marzo de 2015

"El porteo es una forma de vida que nos conecta con nuestro yo más primitivo"

 


Noelia Fernández es española, mamá, Fisioterapeuta Uroginecológica (de suelo pélvico), Asesora de Porteo y Lactancia y Educadora de Masaje Infantil. Está al frente de Micomeu, que es mucho más que una tienda de portabebés. En lo personal ha sido mi Maestra de Porteo, hecho por el cual le estaré eternamente agradecida.

Muchas gracias por tu tiempo, Noelia. Es un honor tenerte de invitada en Criando Pensamientos. ¿Cuándo y cómo comenzó tu viaje hacia el mundo del porteo?
Mi viaje hacia el mundo del porteo comenzó en el embarazo de Luca. Sentía que quería llevarle cerquita mío y así fue, ¡lo que nunca llegué a imaginar que llegaría hasta este punto!

¿Cambió tu visión como profesional después de ser mamá?
Cambió y mucho. Yo ya trabajaba con madres y embarazadas, daba clases de pre y post parto como fisioterapeuta y también daba cursos de masaje infantil. Pero cuando me estrené como madre algo en mí cambió. No sólo a nivel personal. Cambió mi enfoque profesional, la manera de empatizar con las madres con las que trabajo y sus bebés, cómo dirigirme a ellas y a sus parejas sin una verdad absoluta. Escuchar más y hablar menos, sugerir diferentes opciones según las personas que tengo delante, siendo más humana sin seguir protocolos estrictos. Tenía formación en lactancia materna pero al vivir una lactancia con inicios no muy exitosos me di cuenta que no era suficiente, entonces decidí formarme como asesora de lactancia por la FEDALMA, con profesores como Carlos González y Rosa Jové. Como soy un culo inquieto luego seguí mi formación como asesora de porteo, mi pasión. Resumiendo, antes de ser madre daba clases de pre y post parto, ahora acompaño a madres y familias en sus maternidades y disfruto de ello cada día más. Ahí está la diferencia. 

Yo particularmente creo que el porteo es revolucionario, que es mucho más que cargar a nuestros hijos, es generar un contacto con ellos que va más allá. Algo que tal vez está un poco perdido en nuestra sociedad occidental. ¿Cómo ves esta unión entre el porteo y la crianza?
Uff... como muy bien dices, el porteo es mucho más que cargar a nuestros hijos, el porteo es una forma de vida que nos conecta con nuestro yo más primitivo, es un arte ancestral común en todas las culturas (hasta nuestros días así lo fue). Es porteo es LA forma de crianza que respeta las necesidades de la cría durante su primera infancia hasta que poco a poco, y con la ayuda de la madre y del grupo (familia, padre, abuelos, tías, etc), se vale por sí misma. El cuerpo de la madre lo es todo los primeros meses de vida. Es su hábitat, le proporciona alimento, calor y seguridad, ¿dónde mejor va a estar esa cría?


¿Por qué crees que se está revalorizando algo tan ancestral y universal como el porteo?
No sólo se esté revalorizando el porteo sino una cultura que valora más la crianza respetuosa, lo ecológico, lo casero, el comercio de proximidad. También me ha dado esta sensación las veces que he viajado a Argentina. 

En Argentina hay mucho camino por recorrer en cuanto a la difusión del porteo y sus beneficios. Recientemente estuviste en Buenos Aires y otras provincias, ¿cómo viste el panorama, comparado con España y otros países de Europa?
No me gusta comparar, la situación del porteo en Argentina es muy diferente que la de España y la de Alemania. Pero esto no es un podium para ver quién ganó la carrera. El porteo es parte de la cultura de un país, que muchas veces dista entre una región y otra. En todas partes se venden portabebés ergonómicos y otros que no lo son. Es trabajo nuestro, de las asesoras de porteo como tu y como yo el hacer difusión del buen porteo tanto para el bebé como para la persona que le carga. Una diferencia grande que sí que encontré entre Argentina y, digamos, Europa, es que la mayoría de portabebés buenos (quiero decir ergonómicos) que se venden son artesanales. Y no lo veo como algo negativo, eso es resultado de que la sociedad tiene interés por el porteo seguro y si las casas comerciales no lo proporcionan las artesanas lo crean. Esto es genial. Si las casas comerciales no venden o no se importan portabebés ergonómicos esto ya no es tema nuestro. 

¿Crees que todo apunta a que siga creciendo y difundiéndose?
Creo que tu y otras compañeras tuyas estáis haciendo una gran labor por el porteo y su difusión en Argentina. Venimos de una etapa que nos han dicho que los brazos no son buenos para los bebés, pero las madres tenemos la necesidad de tener a nuestros bebés en brazos, qué mejor que sentirnos apoyadas entre iguales.

Uno de los prejuicios más grandes probablemente sea que el porteo hace doler la espalda y que a determinada edad ya no puede utilizarse como recurso, ¿qué dirías sobre este tema como fisioterapeuta y asesora?
Pues como fisioterapeuta te diría que no tiene sentido, es una leyenda urbana más, como quien dice que si tu hijo duerme contigo nunca te lo vas a sacar de la cama. Salvo excepciones concretas (yo misma me fisuré la clavícula hace dos meses) se puede portear siempre. Y si hay dolor se consulta con una buena asesora, para solucionar el problema y cuidarse la causa del dolor, claro.


¿Cuál es la pregunta más insólita que te han hecho respecto del porteo? ¿Recuerdas alguna anécdota o caso que te gustaría destacar? 
No es ningún caso en concreto sino una situación que se repite mucho con madres primerizas que se inician en el porteo. Me consultan porque a su bebé "no le gusta el pañuelo" y llora mientras lo ponen hasta que se queda dormido. A ver mamás... si no le gustase el pañuelo ¡no se quedaría dormido en él! ¡Se queda dormido de lo "a gustito" que está! Al principio es normal que se molesten, porque nosotras no estamos seguras de hacerlo bien y esa inseguridad la sienten y se manifiestan llorando, que de muy bebés es su forma de comunicación para todo. Con práctica y seguridad en una misma se soluciona.

Muchas gracias Noelia, ha sido un placer.
Gracias a ti por compartir lo que hago, que se dice que la blogósfera maternal está llena de rivalidades pero yo sólo encuentro a gente maravillosa como tu.

No dejen de visitar su sitio web Micomeu y su página de FacebookTambién pueden ponerse en contacto con Noelia al email micomeuportanadons@gmail.com
Para los residentes españoles, ella se encuentra cerca de la ciudad de Barcelona.

lunes, 11 de agosto de 2014

Conferencia del Dr. Carlos González: Autoridad, Premios y Castigos

En este post intentaré reproducir los principales conceptos que expuso el Dr. Carlos González en su conferencia Autoridad, Premios y Castigos el viernes 1 de agosto de 2014 en la Ciudad de Buenos Aires. No se trata de una desgrabación sino de una interpretación propia.

Como siempre, su estilo fue locuaz, irónico y sencillo. Habló con calidez, sinceridad y sentido común, e hizo reír al auditorio en muchas ocasiones. Comenzó su exposición definiendo el concepto de puericultor como aquel que se ocupa del cuidado integral del niño tanto en su aspecto físico y psíquico como social. Él se refirió a los niños como aquellos "que no tienen voz", de ahí la enorme importancia de tener en cuenta sus necesidades. También destacó la importancia de no reproducir dogmas pediátricos.

Su temario arrancó con el tema de los límites y de cómo considera que es una moda actual (antes no se definía de este modo, al menos) contradictoria e hipócrita: para los adultos los límites suelen ser algo negativo (nos frenan), de hecho en las publicidades, por ejemplo, decir "sin límites" es algo positivo. Parecería que los límites "buenos y necesarios" sólo aplicasen a los menores. Un cita que me quedó rondando la cabeza (y pienso usar hasta el cansancio) es "hemos perdido como sociedad nuestra capacidad de tolerar las conductas normales de los niños". Los adultos solemos admirar la "rareza" de otros adultos (aquel que nada con cocodrilos o escala el Aconcagua), sin embargo en los niños buscamos todo lo contrario: la normalidad, la uniformidad.

Luego pasó al tema de la autoridad. Para él, la autoridad es algo natural que tenemos por el mero hecho de ser padres (somos los que sabemos, los que cuidamos, los más grandes), y recomienda "no gastar la autoridad en tonterías". "La autoridad es como el dinero, si las gastas, se acaba." Por lo cual recomienda no ser rígidos con los horarios, la comida, las conductas, las normas. Es mejor pedir pocas cosas: cuanta más autoridad, menos normas. "¿Quién es la autoridad máxima -bromeó- ¡pues Dios! (risas) ¡Y él sólo te pido que hagas 10 cosas!". A veces pedimos cosas inútiles a nuestros hijos y volvió a bromear: "delante de un policía tu puedes pisar un charco y no pasa nada, ahora, que te vea tu madre..." Y continuó con su estilo irónico, respecto de cómo los niños a veces obedecen poniendo "mala cara": "Sólo los padres son capaces de querer que sus hijos les obedezcan felices, ni siquiera Napoleón. La gente frustrada se enfada." Y tampoco está de acuerdo con que los niños deban tolerar la frustración. Ellos se frustrarán, eso es inevitable, no es algo malo ni que debamos evitar.

El respeto hacia los hijos, para González, no se debe perder nunca. ¿Qué pasa si aparcamos en un lugar que está prohibido? Viene un policía y amablemente nos dice "Señor, en esta calle no está permitido aparcar, debo hacerle una multa", no nos dice "Gilipollas, ¡que te he dicho cuarenta veces que aquí no se estaciona". ¿Entonces por qué a veces sí se habla de ese modo a los hijos? Nosotros no perdemos nuestra visión del policía como autoridad porque nos trate con respeto. Aquí lo importante es cuidar las formas, hablar con respeto, incluso cuando sea un reto. Nuestros hijos no son nuestros enemigos.

Otro tema muy interesante, ¿qué pasa cuando le digo a mi hijo que no haga una cosa y la vuelve a hacer, sonriendo y mirándome? ¿Me desafía? Por supuesto que no. "Cuando tu hijo te quiera desobedecer lo hará a escondidas". Lo que hacen los niños es pedir información para poder obedecer mejor. Los niños desean obedecer a sus padres y hacerlos felices. A veces nuestras órdenes no son claras o son contradictorias: sí se puede escribir este papel (una revista vieja) pero no este otro (que para el niño es igual, pero se trata de un papel importante). Sí se puede escribir esta pared (una pizarra o una pared del jardín) pero no esta otra (una pared del comedor). Los niños deben probar muchas veces para poder saber si es que no se puede hacer esa acción nunca o sólo en cierta circunstancia. En ese caso debemos decir que no se puede, quitarle, por ejemplo, el marcador, explicándole con respeto y sin gritos, castigos ni insultos. Con la repetición solamente lo entenderá. 

Luego habló del tema teoría del apego. Él no está de acuerdo con el concepto de "crianza con apego", dice que todos los chicos tienen apego ya que es una necesidad básica del ser humano (salvo casos graves muy excepcionales). El apego puede ser seguro o inseguro. Se puede colechar, dar teta y tomar mucho en brazos y que nuestro hijo tenga igual un apego inseguro. Eso solo no basta. Como padres, lo importante no es que hagamos todo bien todo el tiempo, sino lo que hacemos y decimos la mayoría de las veces. No está de acuerdo con que los chicos se puedan "traumar para el resto de la vida". Yo creo que busca desculpabilizar a los padres y alentarlos a mejorarse cada día, lo cual veo muy bien, pero no estoy de acuerdo con que todo de lo mismo (él dio el ejemplo del método Estivil y de hecho hay estudios que demuestran que sí afecta negativamente el cerebro de los bebés, pero ese es otro tema). El apego seguro, por supuesto, es lo mejor y da una idea a nuestros hijos de cómo funciona el mundo. Un bebé pensaría: si lloro y me hacen caso (brazos o palabras o como sea), el mundo es mejor, yo soy más feliz. La actitud responsiva ante las necesidades de nuestros hijos contribuye a lograr el apego seguro.

Tema premios: otro de los pilares de esta conferencia. Para él los premios son inútiles. Los incentivos, está demostrado, no funcionan para modificar conductas. ¿Qué damos como premio? ¿Cosas malas que normalmente prohibiríamos? No tiene sentido. ¿Cosas buenas como un paseo compartido o un regalo? Hay que darlas igual. No es ético decir: "vamos al zoológico porque te sacaste un 10" si de todos modos iríamos porque es sábado y queremos pasar un tiempo juntos en familia. "Los premios degradan la calidad moral del acto. Le dices que no estás confiando en él". Hay que hacer las cosas porque son buenas, deseables, importantes, etc. No porque vayan a premiarme. "Los premios sorpresa sí funcionan, pero degradan la calidad moral de TU acto."

Los castigos, por su parte, tampoco sirven para nada. Uno no obedece más o menos, se sienten injustos, suelen redundar en rebeldía o sentimientos negativos. Los elogios, por otra parte, tampoco son buenos en sí. Los elogios a la persona disminuyen el rendimiento. Si digo a mi hijo que es un excelente dibujante cada vez que dibuje sentirá la presión de tener que cumplir y correrá el riesgo de "fallar". Y debería dibujar porque le gusta, como un desafío, no para cumplir con nadie. Los elogios al resultado a veces son buenos pero también pueden ser negativos: si sólo dibuja para ver el resultado se pierde la diversión del proceso. En cambio, los elogios al proceso sí son buenos. Valorar el esfuerzo, alentar las ganas. Esto se hace hablando, en el ejemplo anterior, de los detalles del dibujo, comentando los colores, poniendo atención. No es lo mismo decir "qué lindo dibujo" y seguir en tus cosas que decir "me encanta este color verde, ¿cómo hiciste para pintar el cielo?, qué lindas son las flores, tienen pétalos amarillos". Los chicos notan que estamos prestando real atención.

Carlos González finalizó su conferencia dando aliento a los padres: "Hacemos decenas de cosas bien (...) hacemos más cosas buenas que malas espontáneamente" y para cerrar dio un listado de acciones que nos ayudan, como padres, a enfocarnos en aquellas cosas realmente importantes. Les dejo el detalle.