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jueves, 12 de febrero de 2015

Lactancia sentenciada: "Mi bebé no aumenta de peso"

Morita 100% enamorada de su mamá

Sí, aunque a veces no parezca estamos en el siglo XXI. La información sobre los beneficios de la lactancia está a un click de distancia. La OMS nos asegura que "es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables". Y en nuestro país no nos quedamos atrás. El gobierno argentino la estableció como prioridad en materia de salud ya en 2002. En un documento denominado "Iniciativa Centro de Salud Amigo de la Madre y del Niño" el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación junto a Unicef dispuso "Que el Gobierno Nacional Argentino ha definido como prioridad la atención de las madres y los niños menores de cinco (5) años (...) [y] Que dichos compromisos quedan expresados en el documento (...) en el que fija, como una de las actividades prioritarias la promoción de la lactancia materna."

Y en la actualidad el Ministerio de Salud ofrece estas actualizaciones (donde hay un completísimo curso de lactancia materna), especialmente pensadas para profesionales de la salud que traten con niños y madres.

¿Entonces cómo se explica que al año sólo la mitad siga recibiendo leche materna (según cifras del MinSal)? ¿Cómo se explica tantos fracasos, tantas lactancias injustamente interrumpidas, tantas madres angustiadas, tantas miles de lactancias mixtas y no por decisión de la familia?

Creo que acá tenemos uno de los principales problemas: "Mi bebé no aumenta de peso". Una frase que escucho demasiado seguido. Con pesadumbre, con resignación. "No aumentaba de peso, el pediatra nos recetó fórmula. "No aumentaba de peso el pediatra me dijo que le saque la teta y le de más papillas". "No aumenta de peso y aunque sé que la teta es lo mejor estoy muy angustiada". Todas frases reales y textuales.

¿Por dónde empezamos a desmitificar estas frases? Primero, chequeemos las causas reales del no aumento de peso. "Siempre es fundamental conocer como es la técnica de la lactancia ya que la primer causa de "fracaso" de la misma y que a veces repercute en la ganancia de peso, se debe a una mala prendida del pezón, o mala posición, pezones doloridos por mala agarrada que a veces genera que la madre se apure a que tome el pecho, cuando la parte grasosa de la leche está al final de la toma, que es la que lo hace engordar al bebé. Antes de introducir leche extra hay que chequear la técnica porque todas las mamás tienen leche, es de calidad, y le alcanza para alimentar a su bebé", nos dice la pediatra argentina Carla Di Pietro.


Descartadas estas causas, podemos preguntarnos por qué tanta preocupación con el peso y los percentiles. Además, tenemos que tener en cuenta que no sólo el peso es una variable importante, sino el perímetro encefálico, el talle, la salud general del bebé, etc.


Y si vamos específicamente al peso, el Ministerio de Salud nos indica que "la información que actualmente brinda La OMS en relación con las nuevas curvas de crecimiento indica que la variabilidad del peso de los niños depende de varios factores. Un primer factor deriva del hecho de que los bebés, al nacer, tienen un peso que no es el real (...) Se observa entonces que hay pérdidas importantes de peso los primeros días. Por esta razón, es normal que entre los 14 y 21 días de vida, el bebé no recupere peso."

"La información de las nuevas curvas de crecimiento de la OMS indica que hay bebés que NO aumentan de peso durante la primer semana de vida y esto es perfectamente aceptable siempre que resulten normales otros parámetros tales como la vitalidad que presenta el niño, la coloración de la orina o la actividad del intestino."

"¿Cómo puede ayudar el personal de salud a prevenir el destete precoz e innecesario? (...) La glándula mamaria es como “el cuerno de la abundancia”, mientras más se extrae, más tiene. Una mujer puede producir más leche con ayuda de la succión de su hijo y de la extracción manual, generando un pequeño banco en su casa que le será útil una vez incorporada al trabajo. Con esto se evitaría en parte, el destete temprano."

Entonces, ¿qué tiene más sentido ante un "bajo peso"? ¿Aconsejar dar más pecho o introducir fórmula (que claramente hace que haya menos demanda y, por lo tanto, menos producción? Es un hecho que la introducción temprana de la leche artificial es una condena para la lactancia. 

A veces el "problema de peso" ocurre más adelante. Cuando el bebé ya inició la alimentación complementaria. El famoso "dar menos teta para que coman más comida". Carlos González en Mi niño no me come nos deja claro este sinsentido con su típico humor: "La leche materna tiene 70 kcal (...) pero la manzana tiene 52 kcal por 100 g, la naranja 45, la zanahoria cocida 27 (...) ¿Todavía le extraña que su hijo prefiera el pecho a la papilla?¿Todavía se lo cree, cuando le dicen que «este niño tiene que comer más papillas, con el pecho sólo no va a engordar»?"

¿Nunca se preguntaron por qué todavía hay TANTOS pediatras sentenciando lactancias? ¿Desempoderando familias? ¿Es simplemente desconocimiento o es simpatía desmesurada por ciertos laboratorios? No podemos saberlo a ciencia cierta. Pero, como siempre, si tenés dudas sobre lo que te dijeron acercate a cualquier Hospital o Centro de Salud o a un Centro de Apoyo a la Lactancia Materna como Fundalam La Liga de la Leche. También podés llamar gratis al 0800-222-1002 (opción 7).

Y si algún pediatra sentencia tu lactancia, recomendale este post ;)

lunes, 1 de diciembre de 2014

Entrevista a Carla Di Pietro: "Los pediatras estamos en un lugar privilegiado para poder acompañar a las mamás en su camino de crianza"

Carla y Santiago

Carla Di Pietro tiene 34 años, es pediatra clínica y mamá. Cursó sus estudios médicos en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y su residencia en el Hospital de Pediatría SAMIC “Prof. Dr. Juan Pedro Garrahan” (hospital al que Carla guarda profundo cariño).

Actualmente trabaja en el ámbito público en el Hospital Zubizarreta donde realiza guardias y en el ámbito privado haciendo consultorio programado para el seguimiento de pacientes. Elige tener una actividad laboral reducida porque su prioridad ahora es su hijo Santiago, que tiene solamente 1 año y 10 meses.


Carla, muchas gracias por tu tiempo y por tener ganas de compartir tu experiencia profesional y maternal con nosotros. ¿Sentís que la maternidad te cambió la perspectiva como médica pediatra? ¿En qué aspectos?
Sin dudas que ser madre me cambió, no solo la visión de mi profesión sino la visión en muchos aspectos de mi vida. Gracias a la maternidad tengo más empatía con las mamás, puedo entender realmente sus preocupaciones o sus temores porque nuestros hijos son para cada una de nosotras algo muy importante (o lo más importante) en nuestras vidas. Escucho, logro ponerme en el lugar de esa mamá que esta frente a mi contándome su duda o problema o, por qué no, sus logros (o el de sus hijos).

Por darte un ejemplo antes si una mamá venía a la madrugada por presentar un cuadro febril que apareció 10 minutos atrás no lo podía entender, no llegaba a comprender por qué tanta urgencia. Desde que soy mamá puedo comprenderla. Lo mismo me sucede con ciertas cuestiones en el consultorio con temas del desarrollo o con cuestiones referidas a la lactancia, por darte ejemplos. Las entiendo. Tengo más paciencia y tolerancia. Tampoco creas que antes era un monstruo, pero había un cierto límite en esa empatía o en ese escuchar.

¿Cambiaste de opinión o enriqueciste tu mirada sobre algún tema?
Principalmente con las cuestiones de crianza. Amo profundamente esto que hoy llamamos crianza con apego, que es en definitiva la crianza que nos nace a la mayoría de las mamás al tener a nuestros hijos en brazos desde el primer momento. 

Durante muchos años atrás esta crianza instintiva fue violentada y modificada por conceptos equivocados brindados a las familias por opinólogos, por psicólogos, por docentes y por colegas médicos, etc. Muchos de esos conceptos equivocados están en los libros, están presentes desde el inicio en tu formación profesional; entonces cuando te encontrás con una mamá que practica colecho, por ejemplo, creés que la equivocada es la madre y no te das cuenta de que lo equivocado está en ese concepto milenario aprendido, vaya a saber creado por quién. 

Esa diferencia, entre el concepto erróneo repetido como lorito y la realidad lo lográs ver cuando sos madre, cuando el cuerpo y, sobre todo, el alma te piden ese contacto único con tu bebé. Entonces comprendés, ayudás y fomentás esas rutinas en otras díadas madres-hijos porque sabés en carne propia que son sumamente importantes para el vínculo, para el desarrollo global y pleno de los niños. No hay nada mejor que una mamá brindándose 100% sin restricciones, sin pensar en el que dirán ni en la mirada del otro, haciéndose cargo de esos sentimientos tan particulares que surgen con la maternidad (que, por otra parte, solo otra mamá es capaz de transmitir y entender).

Lo bueno es que si queremos darle un marco científico a esto, ya sabemos, gracias a los muchos trabajos científicos actuales, que estas prácticas (por llamarlas de algún modo) de la crianza con apego están avaladas y que brindan muchísimos beneficios al niño y a la familia, y que no son solo cuestiones basadas en meras opiniones, como sí sucede con los conceptos añosos que antes comentaba (esto deja más tranquilos a algunos escépticos en este tipo de crianza).

Los padres solemos hacer muchas preguntas al pediatra. Y muchas veces no tienen que ver con lo médico sino con cuestiones de crianza. ¿Te metés en esos temas? ¿Qué temas preferís evitar?
Sí, claramente amo poder ayudar en cuestiones de crianza. En madres primerizas, sobre todo, suelo adelantarme en comentarles ciertas cuestiones. Muchas veces desconocen o están temerosas de que el médico se enoje o las rete si preguntan algo fuera de esos conceptos viejos de crianza que tienen muchos marcados a fuego y que se transmiten casi como regla luego de cada parto. Por eso es tan importante charlar estos temas en las consultas, porque derriban conceptos viejos e inútiles y mitos populares.

Cuando le decís a los padres que pueden auparlo todo el tiempo que quieran, que la leche materna siempre alimenta, que lo mejor para el bebé (y para la mamá) es la lactancia exclusiva y prolongada, que el colecho seguro aporta muchos beneficios, que no deben dejarlo llorar para que aprenda, etc., estos mismos padres suelen sonreír de oreja a oreja porque se sienten comprendidos y “habilitados” a poder hacer eso tan natural que quieren hacer. Por suerte cada vez somos más los que vamos por esta hermosa línea del apego y del respeto por el niño y las familias.

Te definís a favor de la crianza con apego o crianza respetuosa. ¿Quiénes serían tus referentes?
Uno de los autores que me hizo conocer en mayor profundidad este tipo de crianza es el Dr, Carlos González. Lo conocí a días de haber tenido a Santiago cuando estaba muy hormonal en mi puerperio y queriendo encontrar estrategias para poder dormir aunque sea 3 horas seguidas. Fue así que me fui metiendo en sus palabras, leí en él lo que yo estaba sintiendo y entendí que mucho de lo que yo sentía y quería hacer era correcto sentirlo y hacerlo, y no reprimirlo.

Ese fue el puntapié para querer trasmitir esta crianza, para querer hacer bandera de la misma en mi profesión y en mi vida diaria. Escucho a las madres y aprendo tanto, hay tantos conceptos que ir cambiando y, por sobre todo, hacer entender que aunque la familia, amigos, vecinos o el quiosquero opinen en contra (aunque sean bienintencionados) lo importante es escucharse y seguir haciendo lo que el instinto nos marca

Los pediatras, como otros profesionales de la salud, estamos en un lugar privilegiado para poder acompañar a las mamás con sus bebés en su camino de crianza.


Cuesta el cambio, pero lo vamos logrando, no sé en cuanto tiempo pero vamos a marcar un cambio favorable en las próximas generaciones. A veces se siente que se pelea contra molinos de viento, pero lo bueno es que también se escuchan “ladridos” lo que significa que es señal de que cabalgamos, ¿no?


Para contactar a Carla Di Pietro: carla_dipietro@hotmail.com