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viernes, 6 de noviembre de 2015

S.O.S. ¡Mi nene no me come!

Fuente de la foto
 
Si hay un tema complicado (además del sueño) respecto a la primera infancia es... ¡la comida! ¿Cuántas cosas se entrecruzan en el simple acto de comer, no creen? Cuestiones personales, costumbres familiares, creencias culturales, algunos mitos...
 
La realidad es que la comida desvela a más de una madre o padre. Y es el caso de mi familia en estos momentos.
 
Hay una cierta instancia en la cual casi todos los niños comienzan a comer menos. A veces al año, a veces a los dos años. Mi hijo en particular comió siempre un montón. No sólo mucho, sino también variado. Yo era de esas personas que aseguraba con carácter marcial que si el niño tiene a disposición variedad de alimentos desde pequeño entonces siempre comerá de todo. Já. Grave error.
 
¿Saben qué? Nada de eso es cierto. De un día para otro Octavio dejó de comer miles de cosas. Vegetales, frutas, carnes. Las opciones estaban ahí sobre la mesa. Nadie le insistía. Cocinábamos y comprábamos todo juntos. Siempre comió solo. Pero no hubo caso. De la noche a la mañana me encontré diciendo el trístemente célebre "mi nene no come nada".
 
Y acá es donde volví a releer un libro que ha salvado la salud mental de más de una familia (añadir en este paréntesis risas): Mi niño no me come, del pediatra español Carlos González.

Mientras les escribo pienso en tantos padres que en este momento estarán desconcertados, enojados, preocupados... Si sus hijos de pronto sólo comen fideos, arroz, milanesa y alguna que otra cosita... No se pierdan los párrafos más abajo.

Ojalá encuentren un poco de consuelo y se sientan acompañados. Mientras tanto, no dejen de ofrecer opciones, cocinar juntos, hacer de la comida un momento ameno. Y recuerden nunca obligar a comer ni usar la comida como premio o castigo. ¡Cualquier día de estos se sorprenden con que sus hijos empiezan a comer un poco mejor! Y se los digo por experiencia (día a día y sin presiones vamos incorporando nuevos alimentos). 

Los dejo con las palabras de Carlos González.
 
"Uno de los mayores mitos en torno a la nutrición es el de que «tienes que comer para hacerte grande». Es decir, mucha gente cree que el crecimiento es consecuencia de la alimentación. No es así. Sólo en casos de auténtica desnutrición llega el crecimiento a verse afectado. En realidad, no crecemos porque hemos comido, sino que comemos porque estamos creciendo."

"El niño de uno a seis años, que crece lentamente, come proporcionalmente menos que el de seis meses o el de doce años, que está en un periodo de rápido crecimiento. "

"¿Por qué no quieren verdura? (...) Los niños pequeños tienen el estómago más pequeño todavía. Necesitan comidas concentradas, con muchas calorías en poco volumen. (...) Si se les deja tranquilos, los niños pequeños no suelen tener una repugnancia absoluta por las verduras. No es un problema de sabor."

"¿Hasta cuándo siguen los niños sin comer? La situación suele ser transitoria. En efecto, muchos niños, hacia los cinco o siete años, al aumentar su tamaño corporal,
empiezan a comer algo más que antes."

"Jamás hay que obligar a comer a un niño; entre otras cosas porque, cuanto más se les obliga, menos comen."

"Muchas veces nos han dicho que es imprescindible acostumbrar a los niños a tomar una variedad de alimentos desde bien pequeños, porque si no luego se negarán a tomarlos y serán unos caprichosos. No es cierto."
 
*****
 
¿Y ustedes? ¿Cómo llevan adelante el tema de las comidas en casa?

jueves, 2 de julio de 2015

Entrevista a OliLu: "Es tan importante “qué” comemos como “cómo” comemos"



La alimentación de los hijos es, sin duda, un tema que preocupa a todos los padres. Un espacio donde intervienen mucho más que alimentos: historias personales, mitos, culturas, tradiciones, placeres y, lamentablemente, también muchas veces luchas de poder. ¿Cómo enfrentarnos a este tema tan complejo desde una mirada respetuosa?

La respuesta la encontré de la mano de Karina Eilenberg, mamá de Luana y Pediatra especializada en Crianza, y Sabrina Gatti Wosner, mamá de Olivia y Médica Familiar especializada en Medicina Ayurveda y Fitomedicina. Juntas formaron hace dos años OliLu, un espacio de intercambio para las familias que incluye no sólo saberes médicos, sino también información sobre alimentación y lactancia, encuentros de crianza, talleres, charlas y acompañamiento para padres, entre otras temáticas de interés para las familias.


¡Bienvenidas a Criando Pensamientos! Me gustaría que se presenten.

KARINA: Soy mamá de Luana, que tiene 2 años y 4 meses y soy Pediatra. OliLu nace a raíz de la necesidad de encontrar un espacio donde compartir con familias el camino de la crianza. Nos conocemos desde la facultad, siempre fuimos amigas con una visión parecida sobre la salud y la enfermedad, la formación posterior la hicimos por separado, Sabri hizo medicina familiar en el Argerich, yo termine mi residencia de pediatría en el Garrahan. Y, convencida de que el origen de las patologías de la niñez tiene que ver con los vínculos y lo que sucede en casa, me dediqué a estudiar crianza. Con Krochik, con Gutman, fui buscando caminos que recién entendí cuando parí y me encontré con Luana. La maternidad me trajo eso, luz a la búsqueda, comprensión. 


SABRINA: Las mujeres estamos muy solas después de ser madres, Oli tiene 2 años y 7 meses, yo soy médica desde hace 8, y recién comienzo a entender de que estábamos hablando. Siempre digo lo mismo: llamaría a todas las madres con las que me crucé en mi formación para pedirles perdón por muchas cosas que dije. Con la maternidad descubrimos la importancia del encuentro con otras mujeres, tomando nuestros mates en tribu. La lactancia fluye mejor, el cansancio se alivia, y las risas sanadoras aparecen. Pensamos ¿por qué no ofrecer desde nuestro rol profesional este acompañamiento? ¿Por qué no brindar un espacio de encuentro para nuevas madres y nuevos padres, con sus niños? desde mi formación tradicional, y luego con el ayurveda, centro mi objetivo en trabajar con familias, contextos, culturas que no siempre son iguales, ni siquiera parecidas, y que es fundamental comprenderlas para acompañarlas. Así fuimos gestando OliLu. La idea es acompañar en esta tarea, ardua y única, de CRIAR hijos, de CREAR familias. Necesitamos aprender cada día un poco más, del otro, de uno mismo. Esa es la propuesta. Y el formato taller es lo más sincero. Circular, enriquecedor. Todos aprendemos de todos.

Foto: OliLu (Taller de alimentación para bebés)

¿Cómo surgió esta idea de ofrecer talleres de alimentación para las familias con bebés y niños pequeños? 

K: Desde la crianza, me interesa muchísimo el “cómo” nos vinculamos con los alimentos. Y el cómo la mamá comienza a soltar a ese nuevo ser que de repente no sólo toma la teta o la mamadera que ella LE administra. El inicio de la alimentación complementaria, tranquilamente puede verse también como el comienzo de la autonomía de nuestros hijos. Incluso desde una visión antropológica, ellos van comenzando a adquirir habilidades, mientras la nutrición está asegurada por la leche, para que cuando realmente las necesiten al comienzo de su deambulación, puedan ejercerlas. Esto no es lo que suele pasar habitualmente. Lo que sí pasa es la batalla, el autoritarismo, la obligación, los premios, los castigos. 

S: “Cómo” nos vinculamos con el alimento cuando somos bebés deja una impronta para toda la vida en nuestro lado emocional. Y la comida es comida. Es la fuente de energía para funcionar, pero en nosotros los humanos es placer (o es tortura). La mayoría (por no decir todos) los trastornos crónicos de la adultez (diabetes, colesterol alto, hipertensión, enfermedades autoinmunes) tienen que ver con el estilo de vida, y con los hábitos alimentarios, y de esto se desprende mostrarles otro camino a nuestros hijos, desde pequeños. 
Somos seres naturales, venimos de la naturaleza, y estamos preparados para obtener nutrientes de ese lugar. ¿Por qué entonces nos empecinamos en darles a los mas chiquitos en plena formación alimentos balanceados para bebés que vienen en cajas de cartón, llenos de azúcar y dibujitos?

K: La propuesta tiene que ver con respetar y registrar al otro y ser responsables como padres de lo que le ofrecemos a nuestros hijos. Comida sana, natural y que ellos puedan elegir, manipularla, y hacerlo a sus tiempos. La lactancia a demanda a esta altura no da dudas. Todos entendimos que toman cómo y cuánto quieren y las veces que haga falta. Ahora: cumplieron 6 meses, salimos con la listita del pediatra de qué SI y qué NO, y si mi bebe no quiere o quiere otra cosa, está mal, no sabe, yo sí, le insisto, le meto la cuchara en la boca, las veces que me indicaron debo hacerlo al día. Los niños tienen dos mecanismos muy sensibles y perfectos desarrollados. El hambre, parte de su instinto de supervivencia, y la autorregulación. Es decir, saber hasta dónde comer y parar. Dos cosas que nosotros como adultos perdimos por completo. 

S: Trabajamos con un método que no nos gusta llamarlo así, pero debemos hacerlo, que se llama baby led weaning o alimentación guiada por el bebé. La idea es esa, seguir confiando en su sabiduría y ofrecerles alimentos para que gestionen por sí solos. Así no sólo desarrollarán sus habilidades de tragar y masticar, sino también la coordinación mano boca, la elección, el deseo. Es una alimentación libre de papillas para que puedan manipularla, pero no por el fundamentalismo del sólido. La idea es que puedan ir aprehendiendo y desarrollando sus destrezas motoras y, para eso, deben hacerlo solos. 

¿Cuáles son las principales inquietudes de los padres ante este método? 

K: Al proponer un método libre de papillas, y sobretodo donde ellos agarran los pedazos y los gestionan solos, el mayor miedo generalmente es el atragantamiento. Aprender a comer no es algo que debamos enseñar. Es un parte de la maduración de los seres humanos, como lo es el caminar, sentarse, saltar. Enseñamos a leer y a escribir. No a comer. A eso se aprende imitando, y claramente no somos alimentados por otros adultos con cuchara, ¿no? En este proceso, como lo es en otros, hay mecanismos de aprendizaje. En el caminar lo es el caerse. En el comer y masticar, lo es la arcada. Mecanismo de seguridad, les enseña cuánto introducir, cómo moverlo, hasta dónde ponerlo. Por otro lado, el reflejo de arcada está más adelante en el paladar de los más pequeños y lo hacen más seguido que lo más grandes. Uno cree que atragantase tiene que ver con la consistencia del alimento, y no. Tiene que ver con dos factores predisponentes. La posición (acostado o reclinado) y que otro me alimente. Cuando otra persona gestiona el utensilio o alimento por mí no sabe en general bien dónde hacerlo y eso es un riesgo. Tan sólo imaginemos a otra persona dándonos un vaso de agua. 

S: Llegan a los talleres también muchas mamás y papás con miedo de que los bebés no engorden. Muchos a los 6 meses no tienen interés por la comida y eso es NORMAL. Por otro lado, la nutrición está completamente cubierta por la leche (sea materna o fórmula) y el comienzo de la alimentación tiene que ver con un fin educacional. Conocer, descubrir, manipular, texturas nuevas, colores, sabores. El interés llegará solo, a su debido tiempo en cada niño, y cuando comience verdaderamente a necesitarlo. Nuestra responsabilidad ma/paterna radica en ofrecerles alimentos naturales y variados. Su responsabilidad, y también su derecho, es elegirlos. En los más grandes sobre todo suele ser la dificultad mayor. Se vuelven selectivos y reacios a probar. La variedad debe seguir presente. 

¿Y qué hacemos cuando nuestros hijos se ponen restrictivos con los grupos de alimentos?

S: NO HACEMOS NADA, es su elección qué comer y cuánto comer. Nosotrxs como pa/madres seguimos ofreciendo alimentos sanos, frescos, variados. Es importante respetar su decisión y confiar en ellos, que son quienes realmente saben qué y cuánto necesitan comer. Es totalmente normal, tiene que ver con el crecimiento y la maduración. Somos seres de la naturaleza y en esta etapa, alrededor de los 18 meses, los niños pueden ir por sí mismos a buscar su alimento. Evolutivamente somos como en la época de las cavernas e ir por el bosque probando frutos y raíces nuevas puede ser peligroso, instintivamente no quieren probar cosas nuevas y este es un mecanismo protector. Por otro lado, también tienen otro intereses, ir a descubrir el mundo, desarrollar su autonomía, diferenciarse de sus padres, por eso algo que ayer le gustaba hoy no lo quiere. No etiquetemos, si hoy no quiere espinaca significa que hoy no quiere espinaca, no que no le gusta y que nunca más la va a comer, pero si nosotros insistimos en que la coma, que ayer le gustaba, que es muy nutritiva y que si no la come no hay postre seguro que vamos a lograr que nunca mas quiera comerla. 

K: También es importante tener en cuenta que el período de máximo crecimiento es intraútero y luego durante el primer año de vida, a partir de cuando la velocidad de crecimiento baja considerablemente, por lo que también se reduce la cantidad de alimento que necesitan. 

¿Qué pequeños cambios podemos hacer en la alimentación diaria de toda la familia para comer mejor? 

S: Es tan importante “qué” comemos como “cómo” comemos. Preparar nuestra comida, sentarnos a comer, compartirla en familia o con amigos, ¡masticar! Y, fundamentalmente, tomarnos ese tiempo y disfrutarlo, pasar un momento agradable, relajado. ¡Este es el mayor cambio que uno puede realizar!
En cuanto al qué: reducir o eliminar los productos industrializados y procesados y reemplazarlos por alimentos frescos, preparados por alguien, si yo no tengo tiempo o ganas, que sea otra persona y no una empresa que lo realice por mí. Cambiar las harinas y granos refinados por integrales, eliminar edulcorantes artificiales y elegir azúcar integral o miel, consumir frutas y verduras frescas e incorporar frutos secos y semillas. 

¿Por qué es tan importante compartir el momento de la comida con nuestros hijos desde que comienzan a comer? 

K: Porque lo mejor que podemos hacer para que nuestros hijos coman sano y disfruten del momento de comer es mostrarles que comer es un placer. Ellos aprenden imitando y copiando. Es importante generar un ambiente agradable, relajado, de disfrute, donde comamos todos juntos. ¡Nuestros hijos nos miran todo el tiempo! Qué comemos y cómo comemos. Ofrezcámosles comida sana, pero un mejor ejemplo. Que nuestro hijo sienta confianza en que puede comer lo que quiere y cuanto quiere, que no lo queremos más o menos porque se coma el brócoli o un chocolate que le regaló la abuela. 

S: Aprovechemos el momento de la comida para comunicarnos con nuestros hijos, charlar de cómo fue nuestro día, lo mejor que nos pasó, lo peor, qué nos gustaría hacer mañana, etc. y saquemos el foco de atención del plato de nuestro hijo. Pongámosnos en su lugar y reflexionemos qué agradable puede ser que la familia esté pendiente de lo que comemos nosotros, cuánto nos servimos, si lo terminamos, si le sacamos “lo verde”, si le ponemos mucha sal, si tomamos poca agua, si no nos quedamos quietos... ¿nos gustaría? ¿Sería una placer comer? ¿O querríamos huir pronto a mirar televisión?

¿Qué les gustaría transmitir a las familias que nos leen?

K: La maternidad y la crianza no deben vivirse solas en nuestra casa, con nuestra cría, compartiendo, y pretendiendo nada más que del papá del bebé (si está o quién esté) compañía, comprensión, comida, ayuda cuando llega del trabajo. Los cuestionamientos que trae el instinto maternal cuando nace un hijo son válidos, maravillosos, abren cabezas, pero a veces enloquecen cuando no hay sostén. Las díadas mamás bebés necesitamos escucha, información, brazos y mates. Las mujeres DEBEMOS permitirnos esa búsqueda, de nuestra tribu, de nuestras pares, aquellas que tienen nuestros mismos miedos y angustias, o las otras que tienen otros y nos pueden ayudar. Ese es nuestro mayor consejo. Hacer este viaje alucinante que es ser mamá con otras mamás. 

Para contactarse con OliLu: 

jueves, 18 de septiembre de 2014

¿Qué es el método de alimentación Baby-Led Weaning?



La expresión en inglés Baby-Led Weaning (BLW) hace referencia a un método que implica que el bebé se alimente por sí mismo cuando comienza su fase de AC (alimentación complementaria). Weaning se refiere al proceso por el cual se introducen alimentos que no son la leche materna, para finalmente producirse el destete de un mamífero, mientras que led indica que el proceso es liderado por el bebé. Este método está basado en las teorías de Gill Rapley.

Actualmente los alimentos sólidos se comienzan a dar a partir de los 6 meses, aunque, como ya dijimos en este post, no todos los bebés los aceptan a la misma edad.

Es bueno estar atentos y notar cuándo los bebés están motivados para empezar a probar distintas comidas, tienen curiosidad por explorar y descubrir nuevas texturas, etc. Ofreciendo al bebé alimentos sólidos que pueda tomar con sus propias manos logramos que se mantenga su curiosidad, permitiéndole jugar y explorar por sí mismo.

Según esta teoría, los niños a los que se les permite decidir lo que comen tienden a ser menos exigentes y se ha visto que incluso rechazan los alimentos que luego se comprobó que les producían intolerancias.

Pero hay muchos padres que se preguntan: ¿no se atragantará si le doy comida sin procesar?

La respuesta es no, muchos padres han elegido esta forma de alimentación. Por supuesto, debemos cuidar qué alimentos dar, el modo de cocción y nunca dejar a los bebés sin atención. Pensemos que hace algunos años, no tantos, no existían las procesadoras ni las minipimers y los bebés también comían. De hecho está comprobado que es mejor que puedan sentir todo tipo de texturas para después adaptarse mejor a la dieta familiar. A partir del año, cuando ya coman prácticamente de todo, será mucho más fácil que acepten la "comida normal".
Recordemos que para iniciar la AC (del modo que sea) es indispensable que el niño ya se mantenga en posición vertical, sentado, y aguantando la cabeza recta por sí solo; y sea capaz de agarrar los alimentos con sus manos y llevárselos a la boca. Aunque no tenga dientes, un bebé puede masticar primero con su lengua (del mismo modo en que succiona) y más adelante con sus encías.

Les recomiendo ver del pediatra Carlos González este video sobre la AC libre de papillas. 

Los bebés a quienes se les deja autoalimentarse tienden a aceptar una mayor variedad de alimentos. Probablemente porque, aparte de los sabores, los bebés también tienden a experimentar con las texturas, colores, tamaños y formas de la comida.

No hay necesidad de cortar los alimentos en bocados, basta cortarlos en pequeños bastones, por ejemplo, para que el bebé pueda agarrarlos con la mano y llevárselos a la boca.

Suele recomendarse empezar con alimentos blandos (como la banana, la palta) siempre bien maduros; o bien cocidos cuando corresponda. Si quieren saber más sobre las teorías de Gill Rapley, pueden hacerlo en esta web.

sábado, 16 de agosto de 2014

Añorada y temida alimentación complementaria



Así como la teta no es sólo alimento, la comida tampoco es sólo alimento. La comida es un hecho cultural y familiar y está influida por factores que ni siquiera pensamos.


La alimentación complementaria es muchas veces tan ansiada como temida. ¿A qué edad empezar, cuánto tiene que comer, qué tiene que comer? ¿Y las alergias? A veces el momento del primer bocado nos da ilusión pero pronto se puede convertir en otra batalla diaria.

Por eso, antes que nada, les recomiendo leer Mi niño no me come de Carlos González. Un libro que les va a dar tranquilidad y seguridad respecto de esta nueva etapa. Tomo de este libro algunos consejos, sumados a algunos datos de Mmm... ¡qué rico!, de la nutricionista pediátrica Jane Clarke.

Antes de empezar: es fundamental que, más allá de la edad, el bebé cumpla con 4 requisitos:
1. Demuestre interés en la comida.
2. Se siente con apoyo y mantenga la cabeza erguida.
3. Coordine ojos, manos y boca como para llevarse el alimento a la boca solo.
4. Pueda tragar sólidos (es decir, haya perdido el reflejo de extrusión que es algo totalmente natural). Si tu bebé escupe todo lo que le pongas en la boca, hay que esperar.

Es bueno pensarlo de este modo: los primeros alimentos son sólo un juego, el alimento principal va a seguir siendo la leche (en inglés hay un dicho: Food before one is just for fun, la comida antes del año es sólo para divertirse). Hay bebés que quieren comer antes de los 6 meses (mi hijo empezó a pedir a los 5) y otros que no quieren saber nada hasta mucho después. Y lo mismo las cantidades: puede ir de 2 cucharaditas a un platito. Todo esto es normal, todos los seres humanos somos distintos. Por eso es fundamental que nunca obliguemos a comer a nuestros hijos y que la comida sea un momento compartido y relajado. Dejemos que nuestros bebés jueguen, exploren, conozcan las texturas de los alimentos, saboreen y relacionen la hora de comer con un lindo momento en familia.

La mayoría de los pediatras suelen ser bastante estrictos con lo permitido y lo no permitido (y varía muchísimo de un país a otro), pero en general los prohibidos al comienzo son el gluten, las grasas, la leche común, el pescado, los mariscos, la sal, la miel y el azúcar. Por supuesto, antes de empezar les recomiendo hablar siempre con sus pediatras y revisar las alergias de sus familias.

De todos modos, respecto de las alergias, el nutricionista Julio Basulto dice: “Si aplicamos la lógica, parece sensato retrasar la aparición de los alimentos potencialmente alergénicos en la dieta del bebé. Sin embargo, la lógica no siempre coincide con las pruebas científicas. En este caso, tal y como indican hoy las principales asociaciones de pediatría, y como confirmó en mayo de 2010 una revisión publicada en Current Opinion in Clinical Nutrition & Metabolic Care, es innecesario demorar la incorporación de alimentos potencialmente alergénicos en bebés. De hecho, incluso podría ser contraproducente. Lo verdaderamente relevante es la progresión, es decir, hacerlo poco a poco (siempre a partir de los 6 meses de edad) para comprobar la tolerancia del bebé. Si al día siguiente de incorporar una novedad en su dieta, el niño sigue bien, adelante con otra.”

Empecemos con un consejo: al principio la cantidad de comida que van a necesitar es muy pequeña, por lo que es buena idea cocinar en grandes volúmenes y freezar en porciones (yo utilizaba cubeteras y cuando ya estaban congelados los cubitos los colocaba en bolsitas para freezer, rotulando el alimento y la fecha).

Respecto del modo de cocción: si bien se puede cocinar perfectamente en agua potable por medio del hervor, es mejor todavía cocinar al vapor (se pierden menos nutrientes), esto se consigue con una vaporera/vaporiera eléctrica o común, pero les doy otro buen consejo: pueden hacer todo tipo de verduras en el microondas, es muy rápido (el libro de Jane Clarke recomienda este método). No hace falta poner bolsas ni pinchar las verduras. En 4 minutos, por ejemplo, se cocina una batata grande entera. 

Los pediatras también recomiendan sumar calorías a las papillas, ya que las verduras solas tienen muy pocas. Acá deberían consultar con el suyo, yo solía usar aceite de oliva. Recordemos que no es necesario procesar los alimentos, simplemente se pueden pisar con un tenedor (muchos recomiendan dar siempre alimentos con textura, para que a partir del año podamos empezar a dar "comida normal" y la transición sea más sencilla). Y cuando los bebés ya coordinan mejor sus manos también podemos darle trocitos.

Las opciones son muchas, lo bueno es animarse, consultarlo y probar. No hace falta que nuestros bebés coman sólo manzana rallada y calabaza. Sólo importa que introduzcamos los alimentos de a uno. Mis opciones para los primeros meses eran: maíz, batata, zanahoria, arroz blanco bien cocido, quínoa, avena, polenta, lentejas, arvejas (las congeladas son las mejores), banana, manzana, pera, ciruela, cítricos y tomate sin piel ni semillas, palta, pollo y carnes rojas. Siempre cualquier producto fresco será preferible que uno procesado. Los alimentos envasados y procesados "para bebés" yo los dejaría sólo para una emergencia (o ni eso). Si podemos evitarlos, mejor.

Y si no come, ¡ya comerá! Escuché muchísimas mamás angustiadas que decían "mi bebé no quiere comida, sólo quiere teta". Y un pésimo consejo que pueden recibir estas mamás es "negale la teta, si no come comida, no hay teta". Esto es un disparate, el mejor alimento para todos los bebés es la leche materna. Y sí, eventualmente, esos bebés también comerán. Pongo este ejemplo porque suele ser lo más habitual, los bebés que toman leche de fórmula también seguirán alimentándose principalmente con la leche, la alimentación es complementaria porque complementa justamente la leche.

¡Buena suerte! Cuéntenme sus experiencias. ¿Cómo viven o vivieron esta etapa?

sábado, 21 de junio de 2014

La leche materna es el mejor alimento para los bebés. SIEMPRE.

Soy una gran defensora de la lactancia materna. Y si bien no es un tema nuevo y está (por suerte) cada vez más difundido sigo viendo casos de falta de información y -lo que es cien veces peor- mal asesoramiento por parte de algunos pediatras.

Partamos de la base de que la mayoría de los pediatras sabe poco sobre lactancia. La pediatra que atendía a mi hijo durante sus primeros meses no podía creer que "solamente" le diera la teta. Me argumentaba que era el primer caso que veía que "no necesitaba el refuerzo de una mamadera". ¡Hasta llamó a una colega para mostrarle "los cachetes que yo había creado" sin necesidad de leche artificial! Increíble en pleno siglo XXI. Por suerte yo para esa época ya me había leído toda la página de la Liga de la leche y me limitaba a sonreírle sin mucha gana. 

Por eso nunca está de más recordar lo que indica La Liga de la leche: "La lactancia materna es la primera oportunidad que tiene una mujer para asegurar la salud, bienestar y felicidad que toda madre desea para sus hijos. Un bebé que es puesto al pecho de su madre a los pocos minutos de nacer, además del valioso calostro, que es una múltiple "vacuna" natural, recibe una cálida corriente de amor, una espontánea sensación de paz y seguridad similar a la que ha estado acostumbrado durante tantos meses dentro del vientre. Es una manera dulce, bella y saludable de darle la bienvenida a este mundo. Durante los primeros meses, el bebé necesita varias de las condiciones que le ayudaron a crecer dentro del útero. Una de ellas es estar muy cerca de su madre, sentir la seguridad de su presencia, el calor de su piel, escuchar los latidos de su corazón, y el timbre de su voz. Al estar en los brazos de su madre, alimentándose con su leche, recibe esto y mucho más. La leche materna es indiscutiblemente el alimento ideal para su bebé, y el único que él o ella necesita durante los primeros seis meses de vida. Además de proporcionarle todos los nutrientes necesarios para crecer, es como una barrera que le brinda protección extra contra todo tipo de infecciones y enfermedades."


De hecho la OMS y el UNICEF recomiendan que la lactancia se inicie en la primera hora de vida; que el lactante solo reciba leche materna, sin ningún otro alimento ni bebida, ni siquiera agua; que la lactancia se haga a demanda, es decir, con la frecuencia que quiera el niño, tanto de día como de noche; y que no se utilicen biberones, tetinas ni chupetes.

Sabiendo todo esto, hoy (año 2014) hay pediatras que siguen recomendando "complementos" sin medir las consecuencias. La mayoría de los casos es por supuesto "bajo peso" (aun cuando el bebé en cuestión jamás llore de hambre). Carlos González (un pediatra especializado en lactancia) en el libro Mi niño no me come nos dice: "El problema no se inicia por las mamadas «demasiado cortas», sino por el peso «demasiado bajo». (...) En el mundo hay gente de todas las tallas, y cualquier mañana, mientras vamos a comprar el pan, nos cruzaremos con personas que pesan 50 kg y con otras que pesan 100. ¿De verdad cree que esas personas pesaban lo mismo cuando tenían tres meses? (...) dos problemas fundamentales: por un lado la interpretación en general de las gráficas de peso; por otro, el ritmo de crecimiento de los niños de pecho. Esto es una gráfica de peso. Totalmente inventada; ¡no busque en ella a sus hijos! (...) Existen muchos gráficos de peso distintos [que] Por cierto, no coinciden. (...) Hoy en día, cuando cada vez más niños toman el pecho durante meses, se observa que no siguen aquellas gráficas. ¿Por qué no coincide el crecimiento de los niños que toman el pecho con el de los que toman el biberón? No se sabe muy bien, pero en todo caso no es por falta de alimento. No todos los niños crecen al mismo ritmo." 

Bastante sensato. Conozco decenas de casos para ilustrarlo. Bebés de 12 meses con 14 kilos (muy por encima de la media), con 10 (un peso habitual), con 8 (sobre todo nenas)... En fin, todos sanos, normales y diferentes. ¡Los seres humanos no somos todos iguales, señores médicos! Mi marido mide 1,87 pero el marido de mi vecina mide 1,65. ¿Le digo que empiece a comer más? 

Está bueno acordarnos de estas cosas, tener siempre la información a mano y, sobre todo, confiar en que la leche materna siempre será el mejor alimento. Aun después de introducir la alimentación complementaria (alrededor de los 6 meses, aunque puede ser mucho después, de nuevo: los seres humanos somos todos distintos) la lactancia puede continuar sin inconvenientes. La OMS indica "el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más." Mi hijo, por ejemplo, se destetó solo poco antes de los 24 meses.

Como señala Laura en su comentario (más abajo), también hay muchísimos casos de mamás con lactancias frustradas por problemas como mala postura (lo cual genera dolor) o la falsa creencia de que su leche es poca o mala. Tanto FUNDALAM como la Liga de la leche tienen asesoramiento presencial, telefónico y online gratuito para ayudar a todas aquellas mujeres que quieran amamantar.

Es bueno tener un pediatra en quien confiar, pero la salud es mucho más que el talle y el peso. Los niños felices necesitan también la estabilidad emocional de la mamá. Por eso, el camino nunca debería ser desalentar a la madre y hacerla sentir culpable. Las mujeres tenemos el poder inigualable de alimentar a nuestros hijos con nuestro propio cuerpo. Es gratis, es natural, es hermoso y es lo mejor. Que nadie nos diga lo contrario.