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miércoles, 10 de febrero de 2016

Esas cosas que nadie dice sobre el puerperio inmediato

Foto: Jade Beall

Me enamoran esas fotos de partos impecables, con expresiones de emoción y sonrisas, con bebés en paz reposando sobre los pechos de sus madres. Quietud, silencio, felicidad. Hace unos días miraba una serie de fotos como esas cuando me puse a pensar en el puerperio inmediato. Ese primer mes (por ponerle una arbitraria noción temporal) donde la maternidad nos atraviesa, como diría Cortázar, como "un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio". Porque esos días podrán estar teñidos con el amor más profundo y, muchas veces, por una inexplicable sensación de omnipotencia, pero ¿dónde están las fotos que visibilizan esas horas eternas?

¿Dónde y cómo aprendemos sobre sueño a deshoras, ojeras tatuadas, cuerpos cansados? ¿Por qué no nos cuentan que dar la teta puede significar horas y horas de un bebé prendido y que eso es bueno y sano y esperable y absolutamente normal?

El puerperio inmediato puede ser atemorizante, doloroso, agridulce. Puede incluir lágrimas de amor pero también de frustración y miedo. Son días de recuperación, de sanar heridas (y no sólo las tangibles), de sábanas pegoteadas de leche, de dolores, de tiempos extraños sin principio ni fin.

Esos primeros días, les aseguro, no son como ninguna foto. Son momentos para conocerse, ordenarse, aprender, descansar, reponerse, amar, reconstruir y crecer. 

Nadie puede contar exactamente cómo es el puerperio inmediato, porque es un camino propio que cada mujer transita. Y creo que proteger esos primeros días en cada familia que acaba de celebrar un nacimiento debería ser una prioridad. Ya habrá innumerables ocasiones para visitas, saludos, regalos y eventos sociales. ¿No les parece?

jueves, 12 de febrero de 2015

Lactancia sentenciada: "Mi bebé no aumenta de peso"

Morita 100% enamorada de su mamá

Sí, aunque a veces no parezca estamos en el siglo XXI. La información sobre los beneficios de la lactancia está a un click de distancia. La OMS nos asegura que "es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables". Y en nuestro país no nos quedamos atrás. El gobierno argentino la estableció como prioridad en materia de salud ya en 2002. En un documento denominado "Iniciativa Centro de Salud Amigo de la Madre y del Niño" el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación junto a Unicef dispuso "Que el Gobierno Nacional Argentino ha definido como prioridad la atención de las madres y los niños menores de cinco (5) años (...) [y] Que dichos compromisos quedan expresados en el documento (...) en el que fija, como una de las actividades prioritarias la promoción de la lactancia materna."

Y en la actualidad el Ministerio de Salud ofrece estas actualizaciones (donde hay un completísimo curso de lactancia materna), especialmente pensadas para profesionales de la salud que traten con niños y madres.

¿Entonces cómo se explica que al año sólo la mitad siga recibiendo leche materna (según cifras del MinSal)? ¿Cómo se explica tantos fracasos, tantas lactancias injustamente interrumpidas, tantas madres angustiadas, tantas miles de lactancias mixtas y no por decisión de la familia?

Creo que acá tenemos uno de los principales problemas: "Mi bebé no aumenta de peso". Una frase que escucho demasiado seguido. Con pesadumbre, con resignación. "No aumentaba de peso, el pediatra nos recetó fórmula. "No aumentaba de peso el pediatra me dijo que le saque la teta y le de más papillas". "No aumenta de peso y aunque sé que la teta es lo mejor estoy muy angustiada". Todas frases reales y textuales.

¿Por dónde empezamos a desmitificar estas frases? Primero, chequeemos las causas reales del no aumento de peso. "Siempre es fundamental conocer como es la técnica de la lactancia ya que la primer causa de "fracaso" de la misma y que a veces repercute en la ganancia de peso, se debe a una mala prendida del pezón, o mala posición, pezones doloridos por mala agarrada que a veces genera que la madre se apure a que tome el pecho, cuando la parte grasosa de la leche está al final de la toma, que es la que lo hace engordar al bebé. Antes de introducir leche extra hay que chequear la técnica porque todas las mamás tienen leche, es de calidad, y le alcanza para alimentar a su bebé", nos dice la pediatra argentina Carla Di Pietro.


Descartadas estas causas, podemos preguntarnos por qué tanta preocupación con el peso y los percentiles. Además, tenemos que tener en cuenta que no sólo el peso es una variable importante, sino el perímetro encefálico, el talle, la salud general del bebé, etc.


Y si vamos específicamente al peso, el Ministerio de Salud nos indica que "la información que actualmente brinda La OMS en relación con las nuevas curvas de crecimiento indica que la variabilidad del peso de los niños depende de varios factores. Un primer factor deriva del hecho de que los bebés, al nacer, tienen un peso que no es el real (...) Se observa entonces que hay pérdidas importantes de peso los primeros días. Por esta razón, es normal que entre los 14 y 21 días de vida, el bebé no recupere peso."

"La información de las nuevas curvas de crecimiento de la OMS indica que hay bebés que NO aumentan de peso durante la primer semana de vida y esto es perfectamente aceptable siempre que resulten normales otros parámetros tales como la vitalidad que presenta el niño, la coloración de la orina o la actividad del intestino."

"¿Cómo puede ayudar el personal de salud a prevenir el destete precoz e innecesario? (...) La glándula mamaria es como “el cuerno de la abundancia”, mientras más se extrae, más tiene. Una mujer puede producir más leche con ayuda de la succión de su hijo y de la extracción manual, generando un pequeño banco en su casa que le será útil una vez incorporada al trabajo. Con esto se evitaría en parte, el destete temprano."

Entonces, ¿qué tiene más sentido ante un "bajo peso"? ¿Aconsejar dar más pecho o introducir fórmula (que claramente hace que haya menos demanda y, por lo tanto, menos producción? Es un hecho que la introducción temprana de la leche artificial es una condena para la lactancia. 

A veces el "problema de peso" ocurre más adelante. Cuando el bebé ya inició la alimentación complementaria. El famoso "dar menos teta para que coman más comida". Carlos González en Mi niño no me come nos deja claro este sinsentido con su típico humor: "La leche materna tiene 70 kcal (...) pero la manzana tiene 52 kcal por 100 g, la naranja 45, la zanahoria cocida 27 (...) ¿Todavía le extraña que su hijo prefiera el pecho a la papilla?¿Todavía se lo cree, cuando le dicen que «este niño tiene que comer más papillas, con el pecho sólo no va a engordar»?"

¿Nunca se preguntaron por qué todavía hay TANTOS pediatras sentenciando lactancias? ¿Desempoderando familias? ¿Es simplemente desconocimiento o es simpatía desmesurada por ciertos laboratorios? No podemos saberlo a ciencia cierta. Pero, como siempre, si tenés dudas sobre lo que te dijeron acercate a cualquier Hospital o Centro de Salud o a un Centro de Apoyo a la Lactancia Materna como Fundalam La Liga de la Leche. También podés llamar gratis al 0800-222-1002 (opción 7).

Y si algún pediatra sentencia tu lactancia, recomendale este post ;)

miércoles, 14 de enero de 2015

Lactancia y Trabajo: Amamantar no es un privilegio, es un derecho


La lactancia es una de las principales preocupaciones de una madre que amamanta y vuelve a trabajar. ¿Cómo compatibilizo ambas cosas? ¿Puedo seguir dando la teta? ¿Me voy a quedar sin leche?

En este post, que toma como fuente la información brindada por el Ministerio de Salud de la Nación (Argentina), les cuento todo lo que necesitan saber para tener una lactancia exitosa aún trabajando.

  • Amamantar es un derecho. Recordá que la lactancia está protegida gracias al Artículo 179 de la Ley de Contrato de Trabajo por lo cual cada madre con un hijo menor a 1 año tiene derecho a dos descansos diarios de media hora cada uno, por día. Si el niño no está cerca se pueden sumar ambos descansos y trabajar una hora diaria menos.
  • Adelantate. No esperes el regreso al trabajo, asegurate previamente de contar con un espacio higiénico donde extraerte leche. Aprendé con tiempo a usar el sacaleche (o a realizar extracción manual), aprovechando esas extracciones para hacer tu propio banco de leche materna.
  • ¿Cómo conservar la leche? Usá cualquier recipiente apto para alimentos, con tapa. Rotulá el envase con la fecha, para usar luego siempre la leche que te sacaste primero. La leche se conserva 8 horas a temperatura ambiente (menos de 27°), hasta 3 días en la heladera (nunca en la puerta), hasta 2 semanas en congelador y hasta 6 meses en freezer.
  • ¿Cómo entibiar la leche? La mejor forma de calentarla es dentro de un recipiente con agua caliente o bajo la canilla. No la hiervas ni uses el microondas. Podés usar un calentador de mamaderas.

Son muchos los motivos para seguir amamantando, la leche materna es el mejor alimento para tu bebé porque tiene todo lo que él o ella requiere y en las cantidades exactas. Lo protege de infecciones (intestinales, neumonías, bronquiolitis, otitis  y otras), disminuye enfermedades como asma, diabetes, celiaquía, alergias y muchas más. También reduce el riesgo de anemia y obesidad. Además, la madre se beneficia contra el cáncer de ovario y mama, la depresión post parto, la anemia, la hipertensión, la osteoporosis, la artritis y la obesidad.

Si tenés dudas acercate a cualquier Hospital o Centro de Salud o a un Centro de Apoyo a la Lactancia Materna como Fundalam o La Liga de la Leche. También podés llamar gratis al 0800-222-1002 (opción 7).