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viernes, 5 de diciembre de 2014

13 razones para decirle NO al "Duérmete Niño"

Foto: Evolutionary parenting

Si bien creo que el "Duérmete niño" (también conocido como método Estivill o Ferber) no debería ser jamás aplicado por razones de tipo ético en este post Laura Perales Bermejo, psicóloga infantil especializada en prevención y crianza, reúne 13 argumentos en su contra. 

Para quienes no conozcan el método, y resumiendo, podríamos decir que es un adiestramiento que pretende "enseñar a dormir a los bebés y niños" (sic) que se basa en dejarlos solos en su habitación, aun cuando lloren. Sí, seguramente han oído a alguien decir que "hay que dejarlos llorar hasta que se duerman".

A continuación les dejo las palabras de Laura.


Suele decirse que no hay estudios que demuestren que el "método Estivill" sea dañino. Esto es falso. Hay infinidad de evidencia científica que demuestra que es dañino.

Lo que sabemos es:

1) Que un niño solo en su cuna, llore o no llore, está segregando cortisol. Esto se ha demostrado con estudios en saliva midiendo el cortisol (hormona del miedo y el estrés), la cantidad segregada llorase o no el niño era la misma (aspectos perinatales en el neurodesarrollo infantil de la Doctora en Psiquiatría Ibone Olza).

2) Que esa segregación de cortisol provoca cambios cerebrales. Daña las conexiones neuronales y, de hecho, incide directamente dañando los procesos de aprendizaje y memoria que se localizan en el hipocampo, que se atrofia con el cortisol. La amígdala, que controla el miedo y la ansiedad, se agranda. Con lo cual, en un cerebro en desarrollo, lo que tenemos es una amígdala monstruosa que va a segregar cada vez más cortisol y va a predisponer a esa persona a sufrir ansiedad y depresión toda su vida. Y un hipocampo atrofiado, lo cual significa que esa persona va a tener afectados los procesos de aprendizaje y memoria. Se puede consultar el estudio de la Washington University School of Medicine de Saint Louis, donde además se contrastó que el cerebro de niños de 3 años difería en tamaño y funciones si el niño había recibido esa atención o no. Los niños que no la habían recibido tenían un hipocampo (como comento, clave en los procesos de aprendizaje, memoria y gestión del estrés) significativamente menor. Serán niños menos inteligentes y más propensos a la violencia y la falta de empatía. También se está predisponiendo a ese bebé a deficiencias en el funcionamiento del sistema inmune, osteoporosis, posibilidad de anorexia nerviosa, síndrome de Cushing, incremento de la presión sanguínea, entre otros.

3) Que la Teoría del Apego (ampliamente contrastada y respaldada por la comunidad científica, para más información consultar los autores Bowlby, Fonagy, Ainsworth, Marrone, Rygaard) tiene mucho que ver en esto, ya que el apego se construye en base a la respuesta a las necesidades del bebé y el niño. Hay conductas de apego como el llanto, la sonrisa, la mirada, etc, que son puramente instintivas, preprogramadas y están destinadas a mantener la cercanía de la figura de apego para sobrevivir. Para sobrevivir, no para manipular. El tipo de apego que se vaya formando, que depende de esa respuesta que demos a las necesidades del niño, condiciona toda nuestra vida: las relaciones de pareja, de amistad, laborales e incluso la relación con nosotros mismos y con la vida en general. Y precisamente por la noche es cuando más conductas de apego, por lo general en forma de llanto, se encuentran, precisamente para sobrevivir, porque un bebé (o un niño pequeño) no tiene la capacidad cerebral para razonar aún, se encuentra en el polo instintivo.

4) Que desde la concepción hasta el primer año tras el parto, el bebé está desarrollando el cerebro primitivo, lo vegetativo, lo instintivo. Es lo que se conoce por período crítico biofísico, la etapa en la que más daño psicológico puede sufrir un ser humano. Son las bases de lo que vamos a ser toda nuestra vida. Si se gesta un apego seguro, el niño crecerá desde la seguridad y la autoestima. Desde el año de vida a los 3 años se desarrolla el cerebro medio, límbico, lo emocional (también importantísimo porque esa etapa condiciona su emocionalidad de por vida) y no es hasta los tres años cuando se desarrolla el cerebro superior, lo cortical, lo que nos permite razonar y realizar operaciones cognitivas de tipo superior como engañar, manipular, ponerse en el lugar de otra persona… Esto es algo básico en psicología y pedagogía. Se llama Teoría de la Mente. Por lo tanto es imposible que un bebé manipule o pida las cosas por capricho. Son necesidades básicas, conductas preprogramadas e instintivas, destinadas a mantener la cercanía de la figura de apego para sobrevivir. Un bebé no sabe que estamos en el siglo XXI. Él es instinto, lo cual quiere decir que percibe lo mismo que nuestros ancestros: si no demando esa cercanía o que cubran mis necesidades, moriré de hambre, frío o a manos de un depredador. El no atender el llanto o las necesidades del bebé trae consecuencias psicológicas graves como, por ejemplo, una posible estructura psicótica.

5) Que somos una especie altricial, lo cual significa que nacemos inmaduros y dependientes de nuestra madre. De hecho, somos la especie más inmadura de todas. La gestación del ser humano no finaliza con el parto (se puede consultar a Ashley Montagu, por ejemplo). Otros mamíferos nacen y ya andan, incluso los simios antropoides son capaces de aferrarse al pelo de su madre. Nosotros ni eso. Que seamos una especie tan dependiente viene propiciado por la evolución durante la prehistoria, debido a la bipedestación del ser humano, que trae como consecuencia el estrechamiento del canal del parto y, por tanto, para poder nacer, necesariamente se reduce el volumen craneal y cerebral del feto. Por eso nacemos tan inmaduros. Y por eso, más que ninguna otra especie, necesitamos el cuidado y la cercanía de la madre, de día y de noche. La dependencia en los primeros años es natural y sana. De hecho el vivir esta dependencia sobre todo los 3 primeros años, es lo que propicia que luego haya una independencia gradual y real, que de otro modo no existe.

6) Que un bebé tiene un patrón de sueño diferente al del adulto, al igual que cuando somos ancianos también es distinto. El patrón de sueño del bebé implica múltiples despertares para sobrevivir, ya que eso garantiza la cercanía de la madre. Por ello dejar a un bebé en su cuna para que “aprenda” a dormir (ya sabe hacerlo, con el patrón correspondiente a su edad) es tremendamente dañino, ya que implica un patrón de estrés que se convierte en crónico. De hecho sienta las bases para la depresión, la ansiedad y multitud de patologías futuras.

7) Que el contacto físico y emocional es una necesidad básica. De hecho en los experimentos de Spitz con niños institucionalizados quedó patente este hecho: los niños que, pese a tener el resto de necesidades básicas cubiertas (comida, abrigo, etc), no recibían contacto, enfermaban gravemente, desarrollaban patologías y en un altísimo porcentaje incluso llegaban a morir. Los experimentos de Harlow con monos Rhesus demostraron que los monos preferían permanecer junto a una madre artificial cálida y con pelo a la que poder abrazarse que junto a una madre de alambre que proporcionaba alimento. Ante una amenaza los monos acudían a la madre de pelo para protegerse e incluso amenazar al elemento atacante, mientras que los monos que no habían tenido nunca esa madre de pelo, se limitaban a encogerse en el suelo presa del miedo y la desesperación. El contacto, la presencia, el afecto y la atención de las necesidades básicas de un bebé o niño, siendo la principal el afecto, moldean la formación del yo. En los casos en los que el afecto y la respuesta a la demanda no se dan, el yo no suele formarse, quedando un cascarón vacío. Y si no hay un yo, no hay otros en contraposición, con lo cual no hay empatía ni tolerancia. Todo esto, repito, se acrecienta de noche y cuando no se responde adecuadamente a una conducta de apego como es el llanto.

8) Que al no responder a la demanda del bebé se produce lo que se conoce como indefensión aprendida, ampliamente contrastado (Seligman, con estudios en animales y también sus réplicas posteriores en humanos). La indefensión aprendida, explicado en llano, consiste en que el niño se resigna, se rinde, deja de demandar porque haga lo que haga no van a atenderle y eso viene de la mano, de nuevo, del cortisol, de la depresión, de la ansiedad, de las pesadillas, de los terrores nocturnos, de los problemas de sueño, etc.

9) Que el método equivaldría a encerrar a un adulto en una habitación de la que no pudiese escapar mientras se inunda, o se introduce una fiera salvaje o se prende fuego. Y mientras gritase y pidiese auxilio de modo desesperado, sus seres queridos permanecerían impasibles en otra habitación acudiendo de tanto en tanto a decirle que no pasa nada y que es hora de dormir. Esos adultos serían considerados víctimas y seguramente tratados por trastornos de estrés postraumático. El acto sería visto como atroz.

10) Que un bebé hasta que tiene 6 meses no percibe que es un ser separado de la madre. Al separarle de manera continuada, como al aplicar el método Estivill, se produce una escisión del yo, el bebé no puede soportar la realidad y se forma una realidad paralela que se corresponde con lo psicótico. De hecho el yo se forma en base a la progresiva separación del cuerpo de la madre (porque es el cuerpo donde han estado 9 meses durante el embarazo) en lo que se conocen como las relaciones objetales, desde que nace hasta los 3 años de edad. Si esto no se produce, no hay formación del yo (lo cual está asociado a la estructura psicótica cuando son bebés y más adelante a la border line) Referencias: Winnicot, Malher, Spitz.

11) Que evidentemente el "método Estivill" facilita que la lactancia materna desaparezca, por mucho que se diga que no. Esto es básico: si un bebé no mama se deja de producir leche. Si no mama en toda la noche, va a ir desapareciendo esa lactancia materna.

12) Que Ferber, médico del que parte este método, es un científico serio. Una muestra de ello es que se RETRACTÓ a raíz de la multitud de evidencias científicas que demostraban lo dañino del método.

13) Que el libro del señor Estivill no tiene ni bibliografía, ni citas, ni da referencias y es un libro divulgativo sin más. De hecho, el libro no lo escribe él (que por cierto, no es pediatra, sólo hizo algunas prácticas), ni el método es suyo, ni hay nada que lo respalde. Este señor no es científico, no es pediatra y no ha realizado ni un solo estudio válido.

Concluimos que el problema aquí es del lenguaje que utilizamos. El bebé no tiene que aprender a dormir. Ya sabe. Somos nosotros los que queremos dormir, algunos a costa de la salud mental y física de sus hijos sabiendo lo que hacen, otros, pensando que hacen lo mejor para ellos simplemente por desinformación. Por eso es importante que los profesionales informemos de manera rigurosa sobre el tema.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Laura Perales Bermejo: "En vez de escuchar todos esos consejos deberíamos escuchar a nuestros hijos"



¿Quién es Laura Perales Bermejo?
Laura Perales Bermejo es española, mamá y psicóloga infantil especializada en prevención (Lic. en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid), Máster en Promoción de la Salud y Prevención Infantil y Máster en Crianza Ecológica y Prevención Psicosocial. Es además Presidenta de la Plataforma por la Crianza con Respeto (de la cual es parte Criando Pensamientos), miembro asociado de la Es.Te.r (Escuela Española de Terapia Reichiana) y está inscrita en la Plataforma Pro Derechos del Nacimiento. Su enfoque engloba la Psicología Reichiana, la Teoría del Apego y la Psicología Humanista.

Hola Laura, bienvenida a Criando Pensamientos. Gracias por prestarnos un rato de tu tiempo.
Tu sitio web se denomina Crianza Autorregulada ¿Cómo definirías brevemente este concepto y cuáles son sus beneficios?
Bueno, se llama así porque esta manera de criar se suele llamar comunmente "crianza con apego", pero es erróneo. Hay varios tipos de apego: apego seguro (que se correspondería con lo que se hace en este tipo de crianza) y apego inseguro (con varios subtipos del mismo). Incluso un maltratador está criando con apego. Inseguro, pero apego. Apego no significa amor, aunque esté implícito en el apego seguro, apego es supervivencia. Por eso es el triple de crudo ver como la gente ignora el llanto de un bebé que llora por instinto con el fin de mantener la cercanía de la figura de apego para sobrevivir. Hay mucha confusión con estos términos.

Además, la teoría del apego es sólo una parte y posterior a la verdadera raíz de todo esto, al padre de la crianza respetuosa: Wilhelm Reich. Reich ya hablaba (muchos años antes de que surgiese la teoría de apego) de embarazos sanos, partos naturales, no separación del bebé tras el parto, atender las necesidades emocionales del bebé y del niño, no negar las emociones y acompañarlas, respetar los procesos naturales de los niños...y precisamente de Reich, junto con su gran amigo Neill (Summerhill), surge el concepto de autorregulación, estar en contacto con uno mismo, saber lo que uno siente y demandar lo que uno quiere. Estar en contacto con lo vivo, porque aun no han conseguido matarlo en nosotros.


No me gusta hablar de "manera" de criar ni de beneficios, porque esto es criar...lo que llevamos haciendo durante la mayoría de nuestra historia como especie y por tanto lo que estamos preparados como especie para recibir. Lo otro, son modas (cunas, carritos, sillas de pensar...), y además son daniñas. Por eso tampoco me gusta hablar de beneficios, porque de ese modo normalizamos lo otro. Y no es eso, lo otro es perjudicial, esto es lo que debemos hacer, con las limitaciones propias de vivir en la cultura en la que vivimos y las circunstancias y mochilas personales, si, pero en la medida de lo posible, nos acercaremos todo lo que podamos a lo saludable. Sin buscar beneficios (aunque numerosos estudios indiquen que los hay). Porque criamos así por responsabilidad y ética, no buscando resultados.


¿Cómo llegaste a donde estás hoy, a ser una profesional dedicada a estos temas?
Llegué hasta aquí por varios motivos. El primero, que en la facultad de psicología, las cosas que veíamos como evidencias científicas, se corresponden con la crianza respetuosa. Pero a la hora de proponer tratamiento, no tenía nada que ver, y a mí eso siempre me chocó y me indignó, porque no puedes dañar a tus pacientes sólo porque los padres son los que pagan y buscan resultados (que no lo son) rápidos, sabiendo que el tratamiento propuesto pasa por encima de toda la evidencia científica sobre lo que entiende, pretende y necesita un niño.

El segundo, mi propia maternidad hace ya 5 años, ya habiendo finalizado la carrera. Como suele pasar, me puso más en contacto conmigo misma, con mi instinto, y comencé a buscar información y formación en esta línea. Desde entonces no he parado de formarme cada vez más, en psicología reichiana, teoría del apego, neurociencia... y seguiré formándome toda mi vida.


El tercero, la comprensión de la necesidad de un cambio en esta sociedad, que sólo es posible cambiando las cosas desde la raíz, desde la infancia. Poco a poco, generación tras generación, nos iremos acercando.

Como padres, ¿de qué modo podemos colaborar con la autorregulación de nuestros hijos?
Escuchándoles y observándoles. A veces, la respuesta a nuestra pregunta está delante de nuestras narices. Por ejemplo, si mi bebé llora en su cuna y se calma si duerme conmigo en la cama, el mensaje sobre lo que necesita el bebé (y lo que necesitamos como especie), está claro. En vez de escuchar todos esos consejos no pedidos con los que nos bombardean, deberíamos escuchar a nuestros hijos.

No interviniendo por sistema, olvidándonos de la compulsión a educar. La palabra educar ni siquiera debería existir, tendría que ser sustituida por la palabra acompañar.


Acompañando y acogiendo todas sus emociones, incluyendo la rabia, la tristeza y el miedo. El mensaje de que no me quieren o me rechazan cuando me enfado es muy peligroso. Si un niño se enfada, necesita comprensión y cercanía, igual que lo necesitaríamos nosotros.

Si hasta el momento no hemos aplicado ninguno de estos principios, ¿estamos a tiempo de cambiar de actitud? ¿De qué modo lo hacemos?
Siempre se puede compensar. Evidentemente, cuando más pequeñito sea el niño, más podremos hacer, más efectiva será la compensación, pero siempre puede hacerse. No sirve de mucho fustigarse con lo que hicimos en el pasado, porque además lo más común es que los padres actúen siempre pensando que hacen lo mejor para sus hijos. En ese momento teníamos esa información, ahora tenemos otra, y podemos hacer las cosas de otro modo y compensar lo anterior en la medida de lo posible.

Por ejemplo, si he aplicado métodos para aprender a dormir y ahora se que hacer eso daña la psique de mi bebé y hasta le daña físicamente a nivel cerebral, puedo comenzar a colechar. Si hasta el momento he reprimido la rabia de mi hijo pensando que hacía lo correcto, puedo comenzar a acompañarle y de paso, si ya tiene edad para entenderlo, puedo decirle que lo que hacía antes no estaba bien y que lo siento.


En tu experiencia profesional, ¿cuál es la principal fuente de conflicto en la crianza que podría ser evitable si respetáramos siempre la autorregulación?
La principal fuente de conflicto es el historial de los padres, las vivencias de su infancia que les han condicionado a la hora de tratar a sus hijos de determinada manera o de reaccionar o sentir ante lo que hacen ellos. Por mucho que quieran hacer las cosas lo mejor posible, su historia personal está grabada a fuego, y, especialmente en los momento s de estrés, sale todo aquello. La terapia personal (y no cualquiera) debería ser algo primordial antes de pensar en ser padres, debería estar financiada por el estado y ofrecerse de modo gratuito a las familias.

Otra fuente muy importante de conflicto es la falta de comprensión sobre lo que es un niño. Se les piden cosas que aun no están preparados para hacer (como el aprendizaje intelectual antes de los 7 años, cuando deberían estar aprendiendo mediante el juego, el movimiento y el ejemplo) y no se les permite hacer cosas para las que si están preparados. Son ciudadanos de segunda, a los que se pisotea constantemente, y, si protestan, encima son malos. No se tienen en cuenta las etapas del desarrollo, lo que necesita y entiende un niño a cada edad. Y la sociedad no ayuda en esto, porque inunda a los padres de conceptos falsos y dañinos.


Por último, el modo en el que vivimos, que es antinatural. Estamos preparados como especie para vivir en tribu, para criar a los niños en comunidad. Por mucho que en una pareja uno de los dos pueda permitirse no trabajar y quedarse en casa con su bebé, la casa se le va a venir encima, le va a desbordar, y van a surgir conflictos.


¿Qué consejo o palabras te gustaría hacerle llegar a los padres que te leen aquí en Argentina y en todo el mundo?
Que dejen de ver a sus hijos como el enemigo y les vean como lo que son, personas que les quieren de manera incondicional (a los que deberíamos querer igual), que nacen con bondad innata, que no buscan manipularnos y que beben de todo lo que hacen los padres. Que la crianza no es una guerra. Que piensen en el modelo de acción que están trasladando a sus hijos, en el que el más fuerte se impone al débil por sistema, y tengan en cuenta que su hijo va a hacer eso con otros niños porque les enseñamos que ese es el modelo a seguir, que van a hacerlo con nosotros en la adolescencia, que va a dañarles de por vida.

Que criar con ética y respeto ofrece otro modelo a los niños. Un niño que es respetado, que ve que sus padres se respetan entre ellos y respetan a los demás, no necesita ser educado en valores, porque ya los está viviendo. Hay cosas que no se educan.


Que el mundo necesita este cambio, la sociedad está profundamente enferma y hay que ir cambiando las cosas desde la crianza. No sólo por nuestros hijos, sino por la generación completa y las que vendrán.


¿Cómo podemos ponernos en contacto contigo si necesitamos hacer una consulta o queremos leer tus textos?
Podéis poneros en contacto conmigo a través de mi web Crianza Autorregulada. Aunque soy de Madrid (España), realizo eventos y consultas online para que tengan acceso a ello familias de cualquier parte del mundo.

¡Muchas gracias Laura por tu tiempo!

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Laura impartiendo un círculo de familia