Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de agosto de 2014

¿Cuál es el problema de nuestro sistema educativo?


Hay un famoso dicho que reza que si das pescado a un hombre comerá un día, pero si le enseñás a pescar comerá por el resto de su vida. Sin embargo, yo creo que nuestro sistema educativo sigue insistiendo en dar a los niños el pescado listo (cocinado y condimentado). ¿No estamos haciendo algo mal?

Hace unos años salió el documental La educación prohibida, con más de 90 entrevistas a educadores de 8 países de Iberoamérica visitando 45 experiencias educativas. Un proyecto financiado colectivamente que busca repensar la educación y abrir el debate hacia una transformación social. Se las recomiendo. También esta charla TED y este documental sobre el sistema educativo finlandés.

Claudio Naranjo, un psiquiatra chileno, parte de la siguiente hipótesis: "No se educa para la sabiduría ni para la comprensión, se educa para pasar pruebas." Y nos dice el escritor español Rafael Narbona "¿Nadie recuerda que las escuelas imitan el modelo de la fábrica, con pupitres alineados (...)? ¿No es inhumano obligar a los alumnos a adoptar una posición pasiva de escucha, asimilación y reproducción de contenidos?"

¿Y cómo se cambia esto? ¿Es posible mejorar la educación?

Virginia Blaistein, educadora infantil argentina, opina: "Lo que hay que permitir simplemente es que el niño se conecte con su mundo circundante, que explore (...) Es decir, creer, tener mucha confianza en el niño, confiar en el niño, darle un ámbito de libertad para jugar y para explorar." Y Miguel Angel Domínguez, educador uruguayo, suma: "Entonces en realidad la clave es no desde afuera dirigir al niño, “esto está bien, esto está mal, esto lo tienes que hacer, esto no lo tienes que hacer”. En realidad tenemos que involucrar al niño y hacerlo responsable, que el se sienta responsable de que su vida es una construcción, es su propia construcción."

Esto es apenas un punto de partida. Una reflexión. Les dejo el decálogo de la Pedagogía Blanca para seguir pensando un cambio educativo, ¡y espero sus comentarios!
  • Creemos que un cambio del paradigma educativo es indispensable y que son los padres y educadores los que pueden realizarlo, impulsando cambios reales en sus aulas y hogares, sin esperar a que los legisladores les den permiso, empoderados de su propia responsabilidad como educadores.
  • Creemos firmemente que los niños deben tener un papel mucho más activo en su educación.
  • Creemos que los contenidos de la escuela deben ser mucho más flexibles y personalizados.
  • Creemos que los niños aprenden jugando.
  • Creemos además que los niños necesitan tener mucho tiempo libre por lo que la escuela no debería imponerles actividades lectivas.
  • Creemos que los niños deben ser valorados como individuos.
  • Creemos que los castigos son antipedagógicos.
  • Creemos que los niños deben ser respetados en su ritmo de aprendizaje y sus intereses.

sábado, 23 de agosto de 2014

Por qué elijo educar sin castigar


Estaba navegando por ahí y encontré la siguiente frase: “Es abuso cualquier comportamiento encaminado a controlar y subyugar a otro ser humano mediante el recurso al miedo y la humillación, y valiéndose de ataques físicos o verbales.” (Susan Forward, terapeuta y conferenciante). Inmediatamente pensé en los castigos.

Hace tiempo que vengo leyendo sobre el tema y cada día me convenzo más de que castigar a los chicos es un ejercicio de prepotencia, como dice el Dr. Carlos González. Dicha sea la verdad, son muchas las veces que los padres nos sobrepasamos, gritamos y hacemos cosas que no nos gustan. Pero siempre hay tiempo para tomarse cinco minutos y pensar. ¿Podemos hacerlo de otro modo? 

En este sentido les recomiendo Parenting without punishing (crianza sin castigos) de Norm Lee (online y en español); Crecer con confianza, educar sin castigos ni recompensas de Justine Mol; Creciendo juntos, de la infancia a la adolescencia con cariño y respeto de Carlos González; El niño feliz de Dorothy Corkille Briggs; La crianza feliz de Rosa Jové, entre otros.

En Parenting without punishing, una publicación gratuita de Norm Lee, se habla de una investigación llevada a cabo en Estados Unidos sobre violencia familiar. Los resultados demostraron que más del 95% de las personas habían sido golpeados, cacheteados y humillados de otras maneras durante la niñez, experimentando el horror y el trauma de ser atacados por aquellos adultos de quienes no tenían otra opción que depender para sobrevivir y tener amor y protección. No creo que los resultados hubiesen sido muy distintos en Argentina. Hagamos un poco de introspección y memoria.

Norm Lee dice: "La primera objeción al castigo es que no funciona. Que no sirve a nuestro propósito de "reformar" al niño, pues aunque el comportamiento externo pudiera cambiar temporalmente para evitar el castigo, la humillación es internalizada, sólo para resurgir más tarde. El castigo empeora las cosas casi sin excepción, sin importar que sea o no aparente inmediatamente. (...) La mayor parte de la gente cree en la efectividad del castigo porque brinda una apariencia de control. Pero al reprimir la hostilidad, impulsa la mentira, el engaño y la hipocresía y cosas aún peores."

El hecho es que vivimos en un mundo violento y plagado de disfuncionalidad familiar, ¿por qué no analizar las causas y condicionamientos que surgen en infancia misma?

Continua Lee (y yo comparto su visión): "Creemos en los valores tradicionales de la familia: La honestidad, responsabilidad, gentileza, respeto, valor, libertad, paciencia y auto-confianza. (...) Creemos en la auto-disciplina, tanto para padres como para niños." 

QUÉ ES LO QUE PROVOCA EL CASTIGO EN LOS NIÑOS

1. Le enseña que la violencia y la intimidación es el camino para lograr el poder, el control, respeto y madurez.


2. Produce sentimientos de ira y resentimiento. 


3. Hace que el niño se sienta culpable y desvalorizado, minando su autoestima. (sobre la importancia de la autoestima como base psicológica de todo ser humano leer El niño feliz).


4. Impide que el niño pueda madurar y aceptar su responsabilidad.

5. Mata la espontaneidad, el humor, la buena voluntad y la alegría de la niñez.

6. Disminuye su capacidad y habilidad de amar.

7. Ata psicológicamente al niño a la persona que lo castiga en un círculo vicioso que destruye su independencia y rompe su espíritu.

8. Daña el valor y la confianza, produciendo timidez y cobardía.

9. Induce el temor y la ansiedad, generalmente de por vida.

10. Priva al niño de la experiencia de la libertad y del derecho a una niñez feliz.

En Crecer con confianza, de Justine Mol, la autora menciona: "En un sistema de premios y castigos, los niños en lugar de cooperar, vivir en perfecta armonía y respetar a los demás, aprenden sobre la dominación: la persona con mayor poder es la que corta el bacalao y al resto no le queda más remedio que pasar por el aro o rebelarse." Para criar personas seguras de sí mismas debemos prescindir de los castigos.

Por su lado, el Carlos González en su libro más reciente retoma el mismo tema y es bastante categórico: "El castigo es completamente innecesario para la educación de los hijos. (...) Por desgracia, a todo el mundo le gusta las soluciones fáciles y rápidas que las que requieren tiempo y esfuerzo. (...) La palabra castigo se inventó para no llamarlo por su verdadero nombre: venganza."

¿Y cuáles son las alternativas? Muchas. ¿Se necesita paciencia? Seguramente. Y cambiar los patrones bajo los cuales venimos siendo criados (en la mayoría de los casos). Fomentar el diálogo, escuchar activamente, poner reglas claras que se consensúen en familia, respetar los sentimientos y pensamientos de nuestros hijos (aun cuando no estemos de acuerdo), preferir siempre la autoridad democrática u horizontal, confiar en nuestros instintos y en los chicos mismos. Les recomiendo los libros que cité al comienzo. Es un camino que vale la pena comenzar a transitar. ¿Ustedes qué piensan?