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viernes, 18 de julio de 2014

¿Qué necesito comprar para la llegada de mi bebé?



¡Cuántas notas se multiplican en la web con un listado más o menos extenso de utensilios, aparatos, prendas, productos y muchos otros objetos que supuestamente son necesarios para la llegada de nuestro bebé! Seguramente leyeron varios, ¿no? Leemos sobre el colchón flotador para la bañerita y nos sentimos medio mal, "yo no tengo eso". Leemos una nota patrocinada por X marca donde se recomienda tal o cual cochecito nuevo y dudamos "¿el cochecito que compramos será una porquería?". Leemos que a los 6 meses ya tienen que dormir en su cuarto y sufrimos, con culpa, "yo no tengo cuarto para mi bebé". Al final sentimos que no tenemos nada.

Y me quedo corta. He leído listas que recomiendan 5 mantas, 6 toallas, kit esterilizador, "leche adecuada al bebé", termómetro, 4 mamaderas, "surtido de tetinas", 7 pijamas, monitor de sonido, lámparas, cuarto para el bebé con móvil de colores y sonajeros y un ajuar digno de un príncipe. No sé si reír o llorar. Conozco gente que ha comprado un "monitor que detecta la muerte súbita en la cuna". 

¿Saben que diría yo? ¡Que no necesitan nada!

Bueno, es una hipérbole, estoy exagerando. Necesitan ropa, pañales, un jabón neutro, algodón, un cambiador, toallas, un portabebé sería ideal... No mucho más.

Pero si nos dicen otra cosa se termina la industria millonaria montada en torno a los bebés. O al menos se achica. Si nos dijeran: a los bebés no les gusta dormir solos, compartir la cama no es mala idea y les hace bien, fíjense que les funciona mejor a ustedes... ¡Chau sabanitas, cunitas, moisés, catres, móviles, ositos, almohadas, lámparas, monitores! O al menos podríamos elegir... Yo hubiera comprado una cuna de colecho, por ejemplo. Si nos dijeran: no te preocupes por la lactancia, hay muchas instituciones donde pedir ayuda, es fácil, es lo mejor para tu bebé, los ayuda a calmarse, a autorregularse, es mucho más que alimento... ¡Chau mamaderas, tetinas, esterilizadores, chupetes, calentadores, leches artificiales carísimas! Si nos dijeran: el mejor estímulo es tenerlos siempre a upa, es el contacto piel a piel, es entregarse sin mucho más, los bebés juegan con cualquier cosa... ¡Chau cochecitos, móviles, juguetitos de todo tipo, monitores y una larga lista de etc.!

Con esto no digo que si tenemos estas cosas esté mal. Por supuesto. Ni que haya que sí o sí seguir ciertas reglas o listas. Solamente que me gustaría ver más libertad. Menos prejuicios. Más mamás pensando sólo en el momento de conocer a sus bebés y menos preocupadas por lo que les falta, por lo que no van a poder comprar o por aquella meta a la que no se sienten capaces de llegar.

Porque cada bebé es especial y distinto. Esa es la riqueza humana. Y lo único que necesita es a SU mamá. No importa lo "imperfecta" que sea, ni lo que tenga, ni donde viva, ni sus estudios, ni su peso, ni el tamaño de sus tetas ni su edad. Para él o ella siempre será la mamá ideal.

jueves, 5 de junio de 2014

Lo estás mal acostumbrando a los brazos

 

La semana pasada fui al mercado con mi hijo de año y medio sentado en el portabebé. La cajera, una señora de unos 70 años, no paraba de mirarme, evidentemente muy incómoda. 

Cuando me llegó el turno no se contuvo y me dijo, revoleando los ojos:

 - Querida, ¿ese chico no te pesa? Porque ya está grande para llevarlo así...

¿Cuántas veces nos encontramos en situaciones similares? ¿Cuántas veces cualquiera se siente con derecho a juzgarnos?

Yo, por suerte, en ese momento me acordé de este hermoso texto, respiré hondo, y simplemente le pregunté:

- ¿Cuánto es?

“LO ESTAS MAL ACOSTUMBRANDO A LOS BRAZOS” me afirmó el verdulero…

Díselo a la naturaleza, que lo ubicó 9 meses cerca de mi corazón, 9 meses al compás de mi respiración, 9 meses en compañía de mi voz.

Ella lo mal acostumbró primero, que sabiamente llenó mis pechos lecheros, para seguir siendo, uno los dos.

Que te explique la naturaleza, por qué me sonríe cuando estoy fea y me estira los brazos loco de amor.

¿Que lo estoy mal criando en brazos cuándo no me pide zapatos, ni un auto de lujo, tan solo que lo tome, por besos babosos a cambio?

¡No me niego a sus brazos! ¿Por qué negarme?

Sería reprimir el amor más puro e incondicional. Me pide brazos porque después de pasar casi un año tan unidos como jamás lo volveremos a estar, nuestro único consuelo es abrazarnos, para no extrañarnos tanto y amarnos más y más.

Después de todo, más temprano que tarde aprenderá a caminar y todo esto será un hermoso recuerdo, de cuando una vez él fue bebé y mis brazos eran todo para él.

Así que, señor verdulero, sin duda la naturaleza es más sabia que ambos, lo que para usted es “mal acostumbrarlo a los brazos” él lo llama AMAR, MAMAR, MAMÁ.

Ni los árboles sueltan sus frutos pequeños… los cargan hasta que estén listos, es lo natural (me dije).

Y yo le respondí: Dos kilos de papa, uno de cebolla…”

Eloísa Alarcón