Mostrando entradas con la etiqueta puerperio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta puerperio. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de febrero de 2016

Esas cosas que nadie dice sobre el puerperio inmediato

Foto: Jade Beall

Me enamoran esas fotos de partos impecables, con expresiones de emoción y sonrisas, con bebés en paz reposando sobre los pechos de sus madres. Quietud, silencio, felicidad. Hace unos días miraba una serie de fotos como esas cuando me puse a pensar en el puerperio inmediato. Ese primer mes (por ponerle una arbitraria noción temporal) donde la maternidad nos atraviesa, como diría Cortázar, como "un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio". Porque esos días podrán estar teñidos con el amor más profundo y, muchas veces, por una inexplicable sensación de omnipotencia, pero ¿dónde están las fotos que visibilizan esas horas eternas?

¿Dónde y cómo aprendemos sobre sueño a deshoras, ojeras tatuadas, cuerpos cansados? ¿Por qué no nos cuentan que dar la teta puede significar horas y horas de un bebé prendido y que eso es bueno y sano y esperable y absolutamente normal?

El puerperio inmediato puede ser atemorizante, doloroso, agridulce. Puede incluir lágrimas de amor pero también de frustración y miedo. Son días de recuperación, de sanar heridas (y no sólo las tangibles), de sábanas pegoteadas de leche, de dolores, de tiempos extraños sin principio ni fin.

Esos primeros días, les aseguro, no son como ninguna foto. Son momentos para conocerse, ordenarse, aprender, descansar, reponerse, amar, reconstruir y crecer. 

Nadie puede contar exactamente cómo es el puerperio inmediato, porque es un camino propio que cada mujer transita. Y creo que proteger esos primeros días en cada familia que acaba de celebrar un nacimiento debería ser una prioridad. Ya habrá innumerables ocasiones para visitas, saludos, regalos y eventos sociales. ¿No les parece?

miércoles, 6 de agosto de 2014

El puerperio (por la Lic. Yanina Benasus)

Foto: Jade Beall

“Había una vez, una pareja que se amaba mucho, mucho. Fruto de ese amor, nació un hermoso bebé. Luego de haber dado a luz y de regresar a su hogar, la pareja estaba muy feliz, a pesar del cansancio lógico de los días posteriores al parto. Esa primera noche, se encontraron con la realidad de estar solos en su casa y como en los cuentos de hadas todo parecía fácil... Solo había que amamantar al bebé a libre demanda, cambiarle el pañal y acunarlo para dormir… la mamá iba a entender el llanto de su bebé y este dormiría, tomaría el pecho y los tres estarían felices y comerían perdices….Todo era color de rosa… pero colorín colorado este cuento ha acabado…”

Esa primera noche, la mayoría de las mamás y papás, la recuerdan perfectamente. Y más, los padres primerizos que no tienen idea de cómo será. Los tres llegan a casa, la mamá muy dolorida por su parto vaginal o por su cesárea, los pechos llenos de leche, el cansancio de las noches sin dormir, el mal humor propio de todo este panorama, los intercambio entre la pareja. La mujer se siente vulnerable, sola, con tantas dudas y preguntas y sumado a todo, el bebé que no quiere dormir en su cuna y el mensaje fue claro: no duerman con el bebé en la cama que lo pueden aplastar, y uno realmente tiene miedo de hacerlo, entonces pasamos las primeras noches en vela, turnándonos con la pareja o con la ayuda que uno tenga y el bebé duerme feliz en nuestros brazos y nosotras con el cuello duro y esa primer noche, lejos de un cuento de hadas, nos encontramos con la dura realidad de estar ahí los tres, solos, sin saber bien qué hacer… y a pesar de todo este escenario de incertidumbre y desconcierto, felices y emocionados por la llegada de nuestro bebé…. Así empieza el puerperio.

No es el comienzo más feliz para esta etapa, que por suerte, como todo, no es permanente. El puerperio es el periodo que inmediatamente le sigue al parto. Según su desarrollo podemos dividirlo en cuatro etapas (inmediato, puerperio propiamente dicho, tardío y alejado) y la teoría dice que va desde el momento posterior al parto hasta los 6 meses del bebé. Es claro que la teoría no siempre acompaña a la realidad, para muchas madres este periodo se extiende hasta el año del bebe y para muchas otras hasta los 2 años.
Y así los días y las noches van pasando y de a poco, todos están más “adaptados” (por decirlo de alguna manera) a esta nueva vida y rutina. La mamá con el sueño muy liviano controlando a cada segundo la respiración de sus bebé, el compañero que no sabe muy bien cómo ayudar y la familia que colabora como puede, en el mejor de los casos. En muchas oportunidades esa nueva mamá se encontrará teniendo muchas preguntas y la mayoría de las veces, ¡sólo Google para responderlas!  Por eso cuando empezamos a atravesar el Puerperio es fundamental encontrar un espacio con mamás como una que están pasando en ese momento por la misma situación. Llamémosle a este grupo: grupo de apoyo, de contención, de paridad. Es así como buscar un taller de crianza, una charla de puerperio, un taller de masaje infantil para mamás con bebés puede ser muy útil y una buena alternativa para atravesar este periodo. Estos encuentros con un grupo de pares puede significar para esta mamá mucho más de lo que parece, ya que no sólo habilita el espacio para el encuentro con mamás en igual situación y condición, sino que brinda la posibilidad de salir de la casa, de tener algo programado con horario, de poder sacarse el pijama y arreglarse un poco para salir, muchas veces significa poder volver a conectarse con el mundo exterior lo cual ayuda mucho durante la primera etapa del puerperio.

Durante el puerperio la inestabilidad emocional que sobreviene a la mamá es desestructuraste, por lo menos en el primer tiempo. El cuerpo comienza a cambiar y a volver a ser el que era, pero continua diferente. La mujer se siente gorda, fea, poco atractiva. El sexo no abunda por que la libido está puesta en el bebé y los estados emocionales fluctúan en un vaivén sin sentido, el cual no podemos explicar y por momentos una se siente bien, plena y feliz y en pocos minutos, la sensación puede convertirse en tristeza, angustia, culpa, incertidumbre. Por lo cual para aquellas personas que estén acompañando a la mujer puérpera también será de gran ayuda contar con determinada información y sobretodo tener mucha paciencia para poder acompañar, apoyar y asistir. El puerperio trae aparejado cambios emocionales, físicos y psicológicos. Por supuesto que cómo cada mamá atravesará esta etapa dependerá en gran medida de muchos factores, acá no hay verdades universales ni todas las recetas sirven para todas las personas. Pero sí tenemos opciones y herramientas que nos permitirán sentirnos contenidas cuando tengamos la sensación de desborde, sentirnos acompañadas cuando creamos que nadie nos entiende y poder hablar con otras mamás de nuestros bebes nos hará sentir más plenas, acompañadas y sostenidas.

Por lo cual, buscar y encontrar un grupo de apoyo, de sostén, de igualdad es muy recomendable para sostenerse en esta etapa. A veces la ayuda de la familia, de los amigos y de la pareja (que por más que haga el intento, no logra entendernos), no alcanza y es bueno formar lazos que nos ayuden a construir otras verdades y ver que la realidad es que nadie nace sabiendo cómo es ser madre, ni mucho menos como es ser “buena” madre. Un placer y un alivio poder hablar de nuestro bebé horas y horas, intercambiar mails y compartir anécdotas de nuestros hijos, con mamás que realmente quieran escucharlas. ¡Qué bueno poder hablar de sexualidad y que los demás te entiendan porque les pasa lo mismo! Así de apoco, la maternidad empieza a disfrutarse mucho más y la soledad que varias veces genera la incertidumbre de no saber qué hacer ante determinadas situaciones empieza a sentirse más tolerante. Definitivamente cuando una siente que sola no puede, de nada sirve seguir intentándolo, sino más bien buscar qué alternativas (grupos, foros por Internet, centros y charlas gratuitas de lactancia) puedo encontrar.

Lo bueno del puerperio es que pasa, como todas las etapas de la vida y sirve para transformarnos. A pesar de la angustia, la incertidumbre y el cansancio propios de esta etapa, una nueva mamá tiene herramientas para transitarla de una manera más placentera. Lo único que resta decir es que a pesar de todo lo movilizarte de lo que implica ser una mujer puérpera, cuando logren encontrar esos momentos de tranquilidad, armonía y conexión con su bebé y se vean enamoradas, perdidas en la mirada de ese nuevo ser que llegó para cambiarnos la vida, se darán cuenta de que sólo estamos transitando una de las mejores etapas de nuestras vidas y ojalá desde esa perspectiva, podamos aprovechar este espacio de transformación fascinante del nuevo mundo de ser mamás.

Y ahora sí… colorín colorado, este cuento se ha terminado.


Yanina G. Benasus
Mamá, Lic. en Psicología, Educadora de Masaje Infantil (AIMI), Fundadora de Pequeño Mundo - Masaje InfantilEspecialista en Embarazo, Maternidad y Puerperio (Sistema Natal),Terapia Sexual estratégica (ISDEBA) y Psicología de la Infertilidad (ALMER).

domingo, 3 de agosto de 2014

La contención de las mamás (o la locura de criar tan solas)


¿Sabían que la depresión perinatal afecta a 1 de cada 5 mujeres según la OMS? Lo leo y me parece altísimo y bajísimo al mismo tiempo. Yo creo que todas sentimos en algún punto un poco de angustia, depresión o desconsuelo. Eso hizo preguntarme: ¿qué nos pasa psicológicamente a las mujeres en esta etapa de nuestras vidas?

Según la Lic. Alba Pozo, hay ciertas "situaciones a tener en cuenta en el estado de ánimo de la mamá, ni bien ha nacido su bebé. La falta de sueño, es estrés, los miedos y ansiedades, el agotamiento, la falta de apoyo, pueden desencadenar una serie de síntomas en las mamás que han dado a luz, sobre todo si son primerizas: obsesiones, decaimiento, depresión, cambios de humor, accesos de llanto, disminución del apetito, problemas para dormir."

Esto, según la psicóloga, es normal, "dado el esfuerzo físico y psíquico que supone el parto (o cesárea). Algunas mujeres pueden padecer más que un decaimiento y desarrollar una depresión con síntomas severos y más duraderos. Es fundamental el apoyo que la mamá reciba en estos momentos. Es muy importante que no se aísle con sus dudas y angustias, que pida ayuda. Si llega a ser necesario que no dude en consultar con un profesional idóneo en el tema, un psicólogo. Compartir sus experiencias con otras mujeres que atraviesan esta etapa es también de gran ayuda."

Y es acá donde quería llegar: porque las mujeres en el siglo XXI tenemos de todo y no tenemos nada. Maternamos aisladas entre 4 paredes. Pasamos la mayor parte del día con nuestro bebé completamente solas. ¡Como para no enloquecernos! Mi abuela hace sólo 50 años criaba a sus hijos en compañía de sus hermanas y vecinas. ¿Cómo adaptamos esta necesidad de contención y compañía a nuestra realidad actual?


Laura Gutman nos dice: "Todas las madres con niños pequeños necesitamos sostén, acompañamiento, solidaridad, comprensión y resguardo de otros miembros de nuestra tribu. Pero claro, en el mundo occidental -especialmente en las grandes ciudades- nos hemos quedado sin tribu. (...) Es tiempo de admitir que somos sólo dos personas -nada más que dos- y que tanto las madres como los padres estamos demasiado solos en la compleja tarea de acunar a nuestros hijos. Si la realidad es tan desventajosa, compartamos lo que nos pasa, conversemos y decidamos juntos a quiénes pedir ayuda. Inventemos una red amorosa donde haya un lugar destacado para los niños. Ofrezcamos una sonrisa, un libro, un dato valioso a otras madres. Abramos nuestras casas, cocinemos algo delicioso, invitemos a otros adultos con niños a visitarnos."


El pediatra Carlos González también habla de tribu: "Es difícil que una sola persona pueda hacerse cargo de cuidar, alimentar y proteger a los niños durante tanto tiempo. Las madres han necesitado la ayuda de su familia (...) y de la sociedad en su conjunto, de toda la tribu. En casi todas las culturas humanas, el padre permanece junto a la madre durante años y la ayuda a proteger y alimentar a sus hijos." "La ausencia de otros familiares y la menor relación con los vecinos hace que muchas madres pasen largas horas solas en casa con un bebé.(...) eso no es bueno para su bienestar psicológico. No es bueno que una persona adulta tenga que pasar horas y horas sin otros adultos con los que hablar, con la única compañía de un bebé. (...) Dice un refrán africano que para criar a un niño hace falta toda una aldea."


"Por eso cuando empezamos a atravesar el puerperio es fundamental encontrar un espacio con mamás como una que están pasando en ese momento por la misma situación -dice la psicóloga Yanina Benasus- Llamémosle a este grupo: grupo de apoyo, de contención, de paridad. Es así como buscar un taller de crianza, una charla de puerperio, un taller de masaje infantil para mamás con bebés puede ser muy útil y una buena alternativa para atravesar este periodo. Estos encuentros con un grupo de pares puede significar para esta mamá mucho más de lo que parece, ya que no sólo habilita el espacio para el encuentro con mamás en igual situación y condición, sino que brinda la posibilidad de salir de la casa, de tener algo programado con horario, de poder sacarse el pijama y arreglarse un poco para salir, muchas veces significa poder volver a conectarse con el mundo exterior lo cual ayuda mucho durante la primera etapa del puerperio."

Salir al exterior. Exactamente. ¿De dónde habrá salido la idea de que un bebé tiene que estar aislado con su madre? Sea como sea, es rara y sólo ocurre recientemente y en la sociedad occidental (es decir, no es lo normal ni lo universal). Dice Jean Liedloff que lo natural es todo lo contrario: que el bebé se integre a la sociedad a través de su madre, pegado a ella, viviendo el mundo a través de sus acciones (y el Dr. González también retoma conceptos muy similares).

En mi experiencia personal les puedo asegurar que salir es sumamente importante. Sí, podemos salir con un bebé, ir a la plaza, a caminar, a visitar a alguien. Parece una obviedad, ¿lo será? Los bebés aman el movimiento, llevarlos en portabebé no sólo es cómodo y nos da libertad sino que es bueno para ellos. Y encontrar un grupo de contención, amistad, crianza o como quieran llamarlo, es todavía mejor y te permite sentirte escuchada, comprendida y acompañada. Sin prejuicios, de par a par. Yo encontré un gran apoyo gracias al hermoso espacio de Tiempo de Nacer, donde hice gimnasia para embarazadas y taller mamá-bebé. Aprendí mucho, me sentí acompañada y encontré amigas únicas. Con ellas compartimos, hicimos catarsis (lo seguimos haciendo), lloramos juntas y acunamos a nuestros hijos juntas, dimos la teta, la mamadera, pusimos un DVD de Mickey intentando charlar 10 minutos sin quejas, nos reímos hasta más no poder de nuestras propias ridiculeces, hicimos "upa parado", nos aconsejamos, tomamos mate y nos escuchamos. De par a par.

Podemos compartir en las redes sociales y buscar mamás de nuestras ciudades para armar grupos (sobre todo aprovechando la época de licencia por maternidad, donde más tiempo tenemos), buscar la compañía a nuestros amigos y familiares, escribir en foros y blogs, y hasta conectarnos con otros países. ¡Lo importante es saber que no estamos solas en lo que sentimos, sólo nos falta nuestra tribu!