domingo, 1 de marzo de 2015

¿Cómo educar sin castigar? Herramientas comunicacionales.


Este post es una adaptación del libro Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen de Elaine Mazlish y Adele Faber, quienes escribieron algunos consejos luego de trabajar respetuosamente durante años con numerosas familias.


No se trata de consejos sobre "cómo criar" sino simplemente de herramientas eficaces que nos permitan comunicarnos mejor con nuestros hijos, dándoles el lugar que merecen como miembros de la familia, sin recurrir a patrones autoritarios y obsoletos.

Quiero dejar claro que no considero positivo que un niño deba "obedecer" porque sí y en todo momento. Creo que debemos respetar su individualidad, pero como madre tengo claro que en muchos momentos necesitamos que se comporten de un determinado modo y con válidas razones (hay un peligro, hay que cumplir horarios, hay otras personas a quienes podríamos afectar, etc.).

Es en este sentido que me parece interesante repasar lo que dicen las autoras, a fin de encontrar las alternativas que mejor se adapten a nuestra familia (y, por supuesto, a la edad de nuestros hijos). Los invito a seguir leyendo. Al lado de cada herramienta encontrarán un ejemplo concreto de cómo actuar.

¿Cómo educar sin castigar? Herramientas comunicacionales.

1. Señalar una forma de ser útil: Un niño corre por el supermercado, aburrido y tocando todos los productos. En lugar de decir "Ya vas a ver cuando le cuente a tu padre" le decimos "Si querés ayudar podés poner estas manzanas en la bolsa / buscar las naranjas / ordenar las latas / etc.".

2. Expresar desaprobación (sin juzgar): Misma situación. En lugar de "¡Estás actuando como un salvaje, no te traigo más" decimos "¡No me gusta lo que estás haciendo! No se puede correr en los supermercados, podemos golpear a otra persona".

3. Expresarle tus sentimientos e indicarle lo que esperás de él o ella: "¡Estoy muy enojada/o porque te presté mis herramientas y las dejaste bajo la lluvia, ahora están oxidadas! Yo espero que cuando te presto algo lo devuelvas al mismo lugar donde lo encontraste".

4. Mostrar cómo ayudar o subsanar lo ocurrido: Mismo ejemplo anterior. "Ahora podrías pasarles este producto para quitar el óxido y devolverlas a su lugar".

5. Ofrecerle una elección: Volvemos al supermercado. "Correr no se puede, pero podés elegir entre caminar al lado mío o sentarte dentro del carrito mientras ordenás las cosas".

6. Emprender una acción: En el caso anterior, podemos frenar o retirar al niño, siempre explicando. "Ahora vas a sentarte en el carrito porque hay mucha gente y no se puede correr".

domingo, 22 de febrero de 2015

6 mitos habituales sobre el porteo


Quienes porteamos estamos expuestos a diario a preguntas, comentarios, consejos, exclamaciones y opiniones de lo más diversas (y a veces incluso insólitas). Reúno en este post 6 de los mitos más comunes relacionados al porteo. 

1. Llevar a tu bebé demasiado tiempo en brazos lo "mal acostumbra". FALSO.
Lamentablemente este es un mito todavía muy difundido; a pesar de los avances de las neurociencias, de trabajos como los del Dr. Sears, de la evidencia indudable del apego seguro y muchos documentos más. Más allá del porteo creo que es hora de comenzar a entender las necesidades de nuestros hijos, valorar sus pedidos y responder conscientemente a ellos. El hábitat de un bebé es el cuerpo de su madre. En este sentido creo que el porteo es una herramienta fundamental para los primeros años. 

2. No se puede portear si hace calor. FALSO.
Una de las características fundamentales del porteo es que ayuda al bebé a regular su temperatura corporal. Sea cual sea la temperatura exterior. Por supuesto, su vestimenta siempre deberá ser acorde al clima y el portabebé adecuado a la época del año (hay kepinas tejidas y fulares de algodón, por ejemplo). Tal vez para quien portea el calor sea un inconveniente, ¿pero realmente alguien puede creer que para un bebé es preferible y "más fresco" ir en un cochecito plástico? Para muestra basta un botón: los bebés porteados duermen felizmente, así haga un calor agobiante.

3. Ya no es posible portear después de cierto peso y/o edad. DEPENDE.
Acá podemos hacer una salvedad. Seguramente llegue el momento en que el porteo sea incómodo para alguna de las dos partes. Pero eso ocurre mucho más tarde de lo que solemos creer. De hecho es más usual que el niño comience a pedir voluntariamente ir caminando pasados los 2 años. ¿Y cómo soportamos el peso? Si comenzamos a portear desde el comienzo nuestro cuerpo se irá adaptando de a poco, fortaleciendo la musculatura progresivamente. El porteo puede ser nuestro aliado hasta los 3 años o más, edades en las cuales es más que usual que nuestros hijos aun pidan ir en brazos.

4. Portear produce dolor de espalda o cintura. FALSO.
El porteo ergonómico, muy por el contrario, ayuda a mantener una buena postura corporal, fortalece los músculos y reparte correctamente el peso, respetando el centro de gravedad del cuerpo humano. Si hay dolores, hay que revisar la posición, buscar información y/o consultar a un asesor en porteo. Seguramente sea hora de cambiar a un portabebé más grande, por ejemplo.

5. Si un portabebé no me sirvió entonces el porteo no es para mí. FALSO.
Hay tantas formas de portear como personas en este mundo. Y hay gran cantidad de portabebés, que nos pueden ser útiles en distintas etapas. No es lo mismo un bebé recién nacido que uno de 18 meses, que quiere bajar y subir de los brazos a cada momento. Tampoco es lo mismo una marca que otra, por eso es bueno hacer una pequeña investigación antes de comprar un portabebé y/o solicitar una asesoría personalizada.

6. Es mejor comprar un portabebé que me sirva desde el nacimiento hasta los 3 años o más. DEPENDE.
Hay portabebés que se venden bajo esta premisa. Parece muy práctico, pero ¿es lógico? Si compramos su ropa por talle, pañales por talle, etc. ¿Por qué pensar que un solo portabebé se tiene que ajustar a todos los cambios que va a sufrir nuestro hijo en tanto tiempo? Es cierto que hay portabebés muy versátiles como los fulares rígidos, pero no a todo el mundo le resulta lo más sencillo. Por otro lado, mantener la postura ergonómica adecuada (con la tela de corva a corva) en el mismo portabebé durante años es muy difícil. Otra cuestión a tener en cuenta es la etapa de desarrollo en la que se encuentro nuestro hijo: si quiere bajar y subir nos puede ser muy útil una bandolera o un pouch, mientras que para caminar largas distancias una mochila ergonómica puede ser la mejor aliada. Creo que tiene más lógica pensar en adquirir o coser más de un portabebé. Vamos a enriquecer la experiencia, sin dudas.

¿Dudas, consultas, opiniones? ¿Querés saber más sobre porteo ergonómico, aprender todos sus beneficios y hacer preguntas online? Visitá mi página Cangureando.

jueves, 12 de febrero de 2015

Lactancia sentenciada: "Mi bebé no aumenta de peso"

Morita 100% enamorada de su mamá

Sí, aunque a veces no parezca estamos en el siglo XXI. La información sobre los beneficios de la lactancia está a un click de distancia. La OMS nos asegura que "es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables". Y en nuestro país no nos quedamos atrás. El gobierno argentino la estableció como prioridad en materia de salud ya en 2002. En un documento denominado "Iniciativa Centro de Salud Amigo de la Madre y del Niño" el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación junto a Unicef dispuso "Que el Gobierno Nacional Argentino ha definido como prioridad la atención de las madres y los niños menores de cinco (5) años (...) [y] Que dichos compromisos quedan expresados en el documento (...) en el que fija, como una de las actividades prioritarias la promoción de la lactancia materna."

Y en la actualidad el Ministerio de Salud ofrece estas actualizaciones (donde hay un completísimo curso de lactancia materna), especialmente pensadas para profesionales de la salud que traten con niños y madres.

¿Entonces cómo se explica que al año sólo la mitad siga recibiendo leche materna (según cifras del MinSal)? ¿Cómo se explica tantos fracasos, tantas lactancias injustamente interrumpidas, tantas madres angustiadas, tantas miles de lactancias mixtas y no por decisión de la familia?

Creo que acá tenemos uno de los principales problemas: "Mi bebé no aumenta de peso". Una frase que escucho demasiado seguido. Con pesadumbre, con resignación. "No aumentaba de peso, el pediatra nos recetó fórmula. "No aumentaba de peso el pediatra me dijo que le saque la teta y le de más papillas". "No aumenta de peso y aunque sé que la teta es lo mejor estoy muy angustiada". Todas frases reales y textuales.

¿Por dónde empezamos a desmitificar estas frases? Primero, chequeemos las causas reales del no aumento de peso. "Siempre es fundamental conocer como es la técnica de la lactancia ya que la primer causa de "fracaso" de la misma y que a veces repercute en la ganancia de peso, se debe a una mala prendida del pezón, o mala posición, pezones doloridos por mala agarrada que a veces genera que la madre se apure a que tome el pecho, cuando la parte grasosa de la leche está al final de la toma, que es la que lo hace engordar al bebé. Antes de introducir leche extra hay que chequear la técnica porque todas las mamás tienen leche, es de calidad, y le alcanza para alimentar a su bebé", nos dice la pediatra argentina Carla Di Pietro.


Descartadas estas causas, podemos preguntarnos por qué tanta preocupación con el peso y los percentiles. Además, tenemos que tener en cuenta que no sólo el peso es una variable importante, sino el perímetro encefálico, el talle, la salud general del bebé, etc.


Y si vamos específicamente al peso, el Ministerio de Salud nos indica que "la información que actualmente brinda La OMS en relación con las nuevas curvas de crecimiento indica que la variabilidad del peso de los niños depende de varios factores. Un primer factor deriva del hecho de que los bebés, al nacer, tienen un peso que no es el real (...) Se observa entonces que hay pérdidas importantes de peso los primeros días. Por esta razón, es normal que entre los 14 y 21 días de vida, el bebé no recupere peso."

"La información de las nuevas curvas de crecimiento de la OMS indica que hay bebés que NO aumentan de peso durante la primer semana de vida y esto es perfectamente aceptable siempre que resulten normales otros parámetros tales como la vitalidad que presenta el niño, la coloración de la orina o la actividad del intestino."

"¿Cómo puede ayudar el personal de salud a prevenir el destete precoz e innecesario? (...) La glándula mamaria es como “el cuerno de la abundancia”, mientras más se extrae, más tiene. Una mujer puede producir más leche con ayuda de la succión de su hijo y de la extracción manual, generando un pequeño banco en su casa que le será útil una vez incorporada al trabajo. Con esto se evitaría en parte, el destete temprano."

Entonces, ¿qué tiene más sentido ante un "bajo peso"? ¿Aconsejar dar más pecho o introducir fórmula (que claramente hace que haya menos demanda y, por lo tanto, menos producción? Es un hecho que la introducción temprana de la leche artificial es una condena para la lactancia. 

A veces el "problema de peso" ocurre más adelante. Cuando el bebé ya inició la alimentación complementaria. El famoso "dar menos teta para que coman más comida". Carlos González en Mi niño no me come nos deja claro este sinsentido con su típico humor: "La leche materna tiene 70 kcal (...) pero la manzana tiene 52 kcal por 100 g, la naranja 45, la zanahoria cocida 27 (...) ¿Todavía le extraña que su hijo prefiera el pecho a la papilla?¿Todavía se lo cree, cuando le dicen que «este niño tiene que comer más papillas, con el pecho sólo no va a engordar»?"

¿Nunca se preguntaron por qué todavía hay TANTOS pediatras sentenciando lactancias? ¿Desempoderando familias? ¿Es simplemente desconocimiento o es simpatía desmesurada por ciertos laboratorios? No podemos saberlo a ciencia cierta. Pero, como siempre, si tenés dudas sobre lo que te dijeron acercate a cualquier Hospital o Centro de Salud o a un Centro de Apoyo a la Lactancia Materna como Fundalam La Liga de la Leche. También podés llamar gratis al 0800-222-1002 (opción 7).

Y si algún pediatra sentencia tu lactancia, recomendale este post ;)

lunes, 19 de enero de 2015

Mochila ergonómica VS mochila colgona

Sabemos que la posición correcta para portear (aquella que es ergonómica, respetuosa y segura) requiere de que el bebé se encuentre con las piernas flexionadas y abiertas en un ángulo de 100°, la cola más abajo que las rodillas, la espalda levemente curvada, las vías respiratorias despejadas y demás. Los fisioterapeutas la recomiendan, incluso ahora algunos pediatras se han sumado a la "cruzada" en su defensa.





Esta posición tiene, por supuesto, un sentido fisiológico que depende del desarrollo evolutivo del ser humano. Con ella evitamos forzar innecesariamente al bebé con posturas inadecuadas para su edad.

¿Sabías que las mochilas colgonas (las más conocidas y ampliamente comercializadas) no respetan esta posición ni tampoco cuidan el cuerpo del adulto?

Hoy tenemos suficiente evidencia para afirmar que las colgonas no son adecuadas. ¿Pero qué pasa realmente cuando usamos una? Para responder esta pregunta decidí probarla yo misma.

¿Qué conclusiones saqué? Les cuento algunas:

1. Es muy incómoda para quien portea. El peso recae sobre las angostas tiras, muy cerca del cuello. Luego de un corto rato comienza a sentirse molestia también en la cintura ya que tampoco cuenta con cinturón, distribuyendo el peso de muy mala manera. 

2. Tiene demasiadas hebillas y ajustes. En el modelo que yo probé conté 8 hebillas (contra 2 de una mochila ergonómica). 

3. No es nada cómoda para el bebé. Apenas coloqué a mi hijo (acostumbrado al porteo ergonómico) empezó a patalear, enojado. Su peso recaía en el área genital y la espalda estaba comprimida dentro del respaldo rígido. Bastaron pocos segundos para que se quisiera bajar. 

4. Es calurosa. La estructura es plástica y rígida, y se interpone entre ambos cuerpos. Se siente extraño incluso cuando está vacía.

5. La altura es inadecuada. Si colocara a un bebé como indica el fabricante (3.5 kilos para comenzar) quedaría totalmente hundido en la estructura. Incluso un bebé de varios meses estaría demasiado abajo. 

6. No da soporte a la cabeza. Si fuera un bebé pequeño, el soporte no sería adecuado ya que no ajusta el cuello. Si el bebé se durmiera tampoco tendría sostén y su cabeza caería de lado. Además, al no poder colocar al bebé en posición ergonómica dentro de esta mochila, sus cervicales quedan totalmente desprotegidas.

¿Pero podemos solucionarlo parcialmente si ya tenemos esta mochila? Sí. Pero únicamente para bebés que ya se sientan por sí mismos (con esto nos aseguramos que su cadera y columna ya estén lo suficientemente maduras). Y, por supuesto, a esa altura sabemos con certeza que ya mantiene erguida su cabeza.

Para mejorar la postura lo que hacemos es tomar una tela (pashmina, pañuelo, cualquier tela larga) y la atamos bajo la colita del bebé, abriendo las piernas y subiendo las rodillas. Luego la atamos en la espalda.

De todos modos, y aunque el fabricante asegure lo contrario, el peso de un bebé de más de 10 kilos nos va a incomodar mucho. Pero tal vez para cortas distancias nos pueda ser de ayuda.

Sin lugar a dudas, la mochila ergonómica (o cualquier otro portabebé adecuado) gana en todos los aspectos: comodidad, seguridad, suavidad, sencillez, frescura, sustentabilidad y mucho más. El porteo seguro requiere de nuestra consciencia e información, ¡difundamos!

Como dice mi formadora, Noe de Micomeu: ¡Buen porteo!


miércoles, 14 de enero de 2015

Lactancia y Trabajo: Amamantar no es un privilegio, es un derecho


La lactancia es una de las principales preocupaciones de una madre que amamanta y vuelve a trabajar. ¿Cómo compatibilizo ambas cosas? ¿Puedo seguir dando la teta? ¿Me voy a quedar sin leche?

En este post, que toma como fuente la información brindada por el Ministerio de Salud de la Nación (Argentina), les cuento todo lo que necesitan saber para tener una lactancia exitosa aún trabajando.

  • Amamantar es un derecho. Recordá que la lactancia está protegida gracias al Artículo 179 de la Ley de Contrato de Trabajo por lo cual cada madre con un hijo menor a 1 año tiene derecho a dos descansos diarios de media hora cada uno, por día. Si el niño no está cerca se pueden sumar ambos descansos y trabajar una hora diaria menos.
  • Adelantate. No esperes el regreso al trabajo, asegurate previamente de contar con un espacio higiénico donde extraerte leche. Aprendé con tiempo a usar el sacaleche (o a realizar extracción manual), aprovechando esas extracciones para hacer tu propio banco de leche materna.
  • ¿Cómo conservar la leche? Usá cualquier recipiente apto para alimentos, con tapa. Rotulá el envase con la fecha, para usar luego siempre la leche que te sacaste primero. La leche se conserva 8 horas a temperatura ambiente (menos de 27°), hasta 3 días en la heladera (nunca en la puerta), hasta 2 semanas en congelador y hasta 6 meses en freezer.
  • ¿Cómo entibiar la leche? La mejor forma de calentarla es dentro de un recipiente con agua caliente o bajo la canilla. No la hiervas ni uses el microondas. Podés usar un calentador de mamaderas.

Son muchos los motivos para seguir amamantando, la leche materna es el mejor alimento para tu bebé porque tiene todo lo que él o ella requiere y en las cantidades exactas. Lo protege de infecciones (intestinales, neumonías, bronquiolitis, otitis  y otras), disminuye enfermedades como asma, diabetes, celiaquía, alergias y muchas más. También reduce el riesgo de anemia y obesidad. Además, la madre se beneficia contra el cáncer de ovario y mama, la depresión post parto, la anemia, la hipertensión, la osteoporosis, la artritis y la obesidad.

Si tenés dudas acercate a cualquier Hospital o Centro de Salud o a un Centro de Apoyo a la Lactancia Materna como Fundalam o La Liga de la Leche. También podés llamar gratis al 0800-222-1002 (opción 7).

Activismo en el paritorio

Seguramente conocen la frase de Michel Odent que reza: "Para cambiar el mundo hay que cambiar la forma de nacer". Creo que este video lo ilustra muy bien. Comparto plenamente la visión de Jesusa.

Jesusa Ricoy es 'matriactivista'. Defiende el derecho de las mujeres a elegir cómo quieren parir y denuncia los casos de violencia obstétrica. No se pierdan esta entrevista mini documental.

jueves, 8 de enero de 2015

¿Cómo logro que mi hijo coopere en casa sin gritos ni amenazas?


Este post es una adaptación del libro Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen de Elaine Mazlish y Adele Faber, quienes escribieron algunos consejos luego de trabajar respetuosamente durante años con numerosas familias.

No se trata de consejos sobre "cómo criar" sino simplemente de tener herramientas eficaces que nos permitan comunicarnos mejor con nuestros hijos, dándoles el lugar que merecen como miembros de la familia, sin recurrir a patrones autoritarios y obsoletos. Los invito a seguir leyendo.

Una de las frustraciones inherentes de la paternidad es la cotidiana lucha para lograr que nuestros hijos colaboren con ciertas tareas domésticas, o bien ordenen sus pertenencias, o hagan sus deberes. Esto se debe a un conflicto de necesidades. ¿Y qué solemos hacer usualmente los padres para lograr colaboración en casa ante determinadas situaciones?

Algunos ejemplos de lo que suele ocurrir: Culpamos y acusamos ("estoy viendo las migas que dejaste en el sillón, siempre te digo lo mismo, ¿por qué nunca me escuchás?"). Usamos calificativos ("dejaste todo desordenado, sos un vago"). Recurrimos a amenazas ("la próxima vez que lo hagas te quedás sin computadora"). Damos órdenes ("acomodá tu cuarto ahora mismo"). Damos discursos y sermones (muy largo como para escribir un ejemplo, ¿verdad?). Los llenamos de advertencias ("te vas a caer/resfriar/quemar/etc."). Hacemos comentarios de mártir ("yo todo el día trabajando y ustedes me hacen esto"). Hacemos comparaciones ("tu hermano a tu edad lo hacía solo"). Usamos sarcasmo ("vos quedate ahí sentado, total no hay nada que me de más felicidad que ordenar todo tu cuarto sola"). Pronosticamos profecías ("si no aprendés eso ahora no lo vas a lograr nunca más").

¿Qué logramos con estos comentarios? ¿Qué sienten los niños? Sienten miedo, recurren a la mentira, sienten desprecio por sí mismos, ganas de desafiarnos, pueden sentirse humillados e incluso afectamos negativamente su autoestima. Nada bueno para lograr colaboración, ¿no creen?

¿Y cómo logramos cooperación real? Las autoras proponen algunas opciones:

1. Describiendo lo que vemos.
2. Dando información.
3. Diciendo todo con una sola palabra.
4. Hablando de nuestros sentimientos.
5. Escribiendo una nota.

1. En vez de: "Tu habitación es una mugre, sos un desordenado" diríamos "Hay ropa tirada y platos sucios en tu cuarto".
2. En vez de "¿Quién dejó afuera de la heladera la leche?"  podría ser "Si la leche está fuera de la heladera se pone fea".
3. En vez de "Te dije mil veces que antes de salir te pongas la campera, hace frío, te vas a resfriar y después quién te cuida, siempre lo mismo" podemos decir simplemente "Campera".
4. En vez de "Te estás portando mal, nunca más te traigo a una fiesta" decimos "Me pone muy nerviosa que corras en ese espacio donde hay tantos peligros, eso me da miedo".
5. Las notas son muy eficaces. Pueden incluir palabras de cariño, chistes y mucho más. Por ejemplo un recordatorio como "Hoy no salí a pasear y quiero ver a mi novia, no te olvides de mí. Firma: Tu perro".

¿Qué piensan de estas opciones? ¿Están dispuestos a probarlas?